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Director José Maureira
El Hatha Yoga y la Oración Contemplativa
"El hatha yoga y la oración contemplativa como dos caminos complementarios
para el hombre y su crecimiento como persona."
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El hatha yoga y la oración contemplativa como dos caminos
complementarios para el hombre y su crecimiento como personaEl Hatha Yoga
Hatha yoga, en el idioma clásico de la India, sánscrito, significa ‘yoga forzado’. También se puede definir como el equilibrio de las fuerzas del sol y la luna en el cuerpo ya que ha significa sol, y tha significa luna; con la respiración podemos armonizar el prana vital, equilibrando el lado solar y lunar de nuestro cuerpo.
El hatha yoga se basa en las 84 Asanas (posturas corporales) del yoga y sus cinco variantes de posición. También encontramos los pranayamas (técnicas de respiración), Kriyas (métodos de limpieza), Mudras (sellos gestuales) y Bandas (contracciones).
Nos acotaremos a los seis pasos del hatha yoga que distinguió Gorkasa para su práctica:
El objetivo primordial del Hatha Yoga en su integridad, es equilibrar la mente, el cuerpo y el prana del hombre llegando a una unión armoniosa que da lugar al contento y la paz interior. Para esto procura fortificar el cuerpo, mantener su limpieza y pureza, estabilizar el sistema nervioso, estimular la buena irrigación sanguínea y el trabajo de glándulas del organismo y darle al hombre, por medio del trabajo continuo y constante con los chakras, nadis y su propio prana, una estabilidad y seguridad en Sí mismo, capaz de despertar la Kundalini o energía potencial dormida en todo hombre. Es solamente desde la respiración, fuente de unión de la propia humanidad con la eternidad capacitada de abarcar el ha y el tha, que el practicante logra cumplir así todos estos objetivos. De esta manera hay lugar para la correcta y armoniosa constitución del hombre como un todo, tanto desde la dimensión física, la psicológica y la espiritual.asanas (‘posturas físicas’) prana-samrodha (‘control de la energía vital’) pratyahara (‘recogimiento sensorial’ o introspección) dharana (‘concentración) dhyana (‘meditación’) samadhi (‘integración’) El Kula Arnava Tantra expresa la siguiente idea, que demuestra el fundamento base del Hatha Yoga
"Entre los 840.000 tipos de seres vivos, solo a través del cuerpo humano puede adquirirse el conocimiento de la Realidad (1.14)."
El Raja Yoga o Ashtanga Yoga creado por Patánjali implica un compromiso más profundo de las dimensiones mentales y espirituales de hombre, con cuestiones metafísicas planteadas por él dentro de la cultura hindú. Es así como el Hatha Yoga y el Raja Yoga no se oponen, sino se complementan; el primero dándole más atención al cuerpo y el segundo a la mente.
En este trabajo, desarrollaremos las prácticas del Hatha Yoga que abren camino a niveles más sutiles de existencia comenzando por el primero, el cuerpo.
Al ocuparse el Hatha Yoga fundamentalmente del cuerpo físico hay quienes podrían desvalorizar laimportancia de su práctica para el desarrollo de la persona. Sin embargo el buen equilibrio del cuerpo físico es indispensable para llegar a un perfeccionamiento más armonioso de las otras dimensiones humanas. Además posibilita la relación con la creación entera que, desde su naturalidad y materialidad habla de otros niveles de existencia más sutiles que encuentran su manifestación en su cuerpo. Esto obviamente estará condicionado por la finalidad con que cada persona haga su práctica. Lo demuestra la existencia del ‘faquirismo’ en el cual deportistas y acróbatas buscan solo extasiarse con sus demostraciones trabando así la evolución propia a la que conduce la buena práctica del Hatha Yoga que es un camino excelente para que el hombre viva en armonía con su cuerpo, y alcance la unión con su origen.
La Oración Contemplativa
Dios llama al hombre a la unión con él. Ésta llamada de Dios es constante y permanente en el interior de todo hombre. Ésta no depende del hombre en sí. Ahora bien, la respuesta de ese hombre a esa llamada que siente puede ser tan diversa como diversos son los hombres. Las religiones buscan esta unión con Dios dentro de un marco especificado y cuidadosamente delimitado, adaptándolo al hombre, sus capacidades y tradiciones y tendencias que nacen desde la cultura en la cual esta inserto. También se basan en revelaciones y testigos cuya existencia puede ser constatada únicamente por la fe de la persona. Es por eso que no hay lugar a juicios de ningún tipo sino, más bien, la aceptación de cada camino como respuesta del hombre al llamado de Dios.
Cuando decimos Dios, nos referimos a un Dios cuyas capacidades son la omnipresencia, omnibenevolencia, omnisciencia y omnipotencia; que es todo uno, verdadero, bueno y bello.
La relación que se establece entre la llamada de Dios y la respuesta del hombre es una forma de comunicación, real y personal, que comúnmente llamamos oración. Puede variar en sus formas, ritos y expresiones, pero, en sí misma, es una exigencia de la naturaleza humana como criatura para la manera real y personal por medio de la cual el hombre se relaciona con la divinidad, la trascendencia o Dios.
Tradicionalmente la oración puede ser individual o comunitaria según se rece en soledad o junto a otros. Y según como se exprese la comunicación con Dios, puede ser, vocal, con la meditación, en la cual interviene el pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo, y por último, la contemplación, que es la expresión más sencilla del misterio de la oración, basándose sencillamente en la presencia de Dios.
¿Qué entendemos por contemplación?
La contemplación "es una forma superior de conocimiento caracterizada por la simplicidad del acto"
Puede cristalizarse desde los sentidos (tacto, escucha, gusto, visión, olfato) se da fundamentalmente desde la dimensión espiritual ya que es desde aquí que puede descender esta capacidad a las demás dimensiones. Se puede contemplar la belleza desde lo estético o también ser contemplativos en la concepción del ser, acerca de lo trascendente o de otros niveles de existencia, como desde lo filosófico, metafísico y espiritual.
Entonces, no oponiendo sino ignorando las formas más difíciles de conocimiento como el razonamiento, la investigación y la demostración, la contemplación se reserva a la simple intuición de la verdad o reposo tranquilo en el objeto conocido.
Este acto es sumamente espiritual y dentro de un marco religioso es el acto en el cual el "creyente penetra y saborea la esfera luminosa de las verdades divinas" y se considera como un acto de una persona cuyo espíritu se ha purificado y ha remontado a los estados últimos de unión con la divinidad o Dios.
En el cristianismo la contemplación tiene su normal expresión en la oración contemplativa o de contemplación. El creyente se presta abiertamente a que Dios sea el que se manifieste en él, en un acto de pura fe y amor, prestando un culto a Dios. Este tipo de oración alcanza su mayor aspiración cuando en la persona ya no depende de su fe ni de su esperanza, sino de un amor renovado constantemente por la misma presencia de Dios en él. Nace aquí libremente la caridad en la persona, que es el centro de la vida del cristiano.
Podría decirse que la contemplación en su sentido íntegro es Ciencia del Amor. Los frutos no nos obtenidos por el hombre y sus capacidades, sino que "no es otra cosa que la infusión secreta, pacífica y amorosa de Dios, que, si la dan lugar, inflama al alma en espíritu de amor" es la "sabiduría escondida y secreta de Dios, en la cual, sin ruido de palabras y ayuda de algún sentido corporal ni espiritual, como en silencio y quietud de la noche, a oscuras de todo lo sensitivo y natural, enseña Dios ocultísima y secretísimamente al alma, sin ella saber cómo."
La oración contemplativa establece e intensifica la comunión de amor con Dios, por lo cual requiere ser continua, ya que el amor de Dios lo es. Para el hombre contemporáneo es muy difícil permanecer atento a esta presencia divina. La oración contemplativa realizada cotidianamente en el silencio, escucha y acogida del amor de Dios ayuda a vivir contemplativamente toda la vida.
Dos caminos que se complementan
Llegamos así a la etapa en la que integraremos ambos caminos como posibles complementarios para el desarrollo armonioso del hombre como persona dentro del mundo actual. Estos fundamentos son avalados y constatados tanto con sus los datos característicos anteriormente expuestos, como por mi experiencia personal.
Creemos que el punto correcto de fusión de ambas prácticas está en alcanzar el amor auténtico en todas las dimensiones de la vida humana, cuyo camino queda trazado en la medida en que, de a poco, podamos alcanzar a la ‘muerte del ego’ o el desplazamiento de las fuerzas centrípetas del egoísmo inherente en la naturaleza humana.
Desde la dimensión corporal, el Hatha yoga tomando las enseñanzas de la tradición oriente de la India milenaria, proponen una sabiduría sobresaliente de cómo el hombre puede tratar su cuerpo. En la historia de occidente, el hombre no obtuvo grandes enseñanzas con respecto a cómo cuidar nuestro cuerpo. Éste, por el contrario, era visto como el principal causante de grandes tentaciones y pecados que no dejaba ser libre al hombre, sino que lo confinaba y ataba a pasiones desbocadas y desordenadas. La ética platónica considera al cuerpo y al alma como dos elementos distintos e irreconciliables entre sí ya que el cuerpo es la cárcel del alma. Es así como el hombre cultivó una connotación negativa hacia su cuerpo, lo despreciaba y desvalorizaba creyendo que en su ascesis espiritual, esto era un estorbo. Se tenía una concepción de Dios lejana, que habitaba en el cielo, en las alturas. Aquí en la tierra sólo quedaba padecer de las penas y castigarse a uno mismo hasta alcanzar la vida eterna después de la muerte. Allí sí habría felicidad verdadera.
En contrapartida de este movimiento, nace el hedonismo que busca como único fin el placer. Hoy en día el utilitarismo, el materialismo, el consumismo y el relativismo son enemigos al buen trato con nuestro cuerpo. De aquí sale resplandeciente y como agua fresca todas estas sabidurías de oriente como el Hatha Yoga que nos ayudan a integrarnos (cuerpo, alma y espíritu) e ir en el sendero de la Vida.
La contemplación como actitud y forma de vida, que los cristianos plasman en su oración de quietud y silencio, dan la bienvenida a esta concepción del cuerpo y no se oponen. El mismo Jesucristo, contemplativo por excelencia, nos enseña como orar cuando nos dice:
"Tú, en cambio, cuando vayas a orar,
entra en tu aposento, y, después de cerrar la puerta,
ora a tu Padre, que está allí, en lo sestero;
y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará" .
La concepción del contemplativo de las realidades del mundo, del más allá y de nosotros mismos es muy distinta a la que en la historia varias corrientes del cristianismo demostró, y de la que hoy en día se cree que el cristianismo es. Es una concepción más evolucionada que propone un camino holístico para el hombre que quiere desarrollarse integralmente en su dimensión bio-psico-socio-espiritual.
La ‘muerte del ego’ que se relaciona con la humildad que el contemplativo supone tener como cualidad fundamental, es el punto más importante de esta concepción.
De allí, la buena práctica del Hatha Yoga queda totalmente integrada dentro de esta concepción del mundo como práctica que ayuda al cuerpo.
Esta concepción cree que es posible ‘vivir el cielo en la tierra’ como lo dijo Jesús.
"(…)venga a nosotros tu Reino
Y hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo(…)"
En la medida que pongamos el amor auténtico como eje de nuestra vida, seremos menos egoítas y más espirituales, y del amor egocéntrico evolucionaremos a un amor caritativo y oblativo semejante al amor con que Dios nos ama. El amor vivido de esta manera, trata al otro como un otro igual a mí; no solamente nos une a todos fraternalmente, sino que las diferencias, lejos de dividirnos, nos enriquecen. Entonces no hay ‘mejores ni peores’, sino maneras que se adaptan a la persona determinada. En la humanidad todos tenemos el derecho de ser amados por lo que somos, y no por lo que hacemos, y respetarnos en el estado de evolución en el que cada uno se encuentre, tal como el Hatha Yoga, que respeta al cuerpo tal como es, en el estado en el que se encuentra.
El contemplativa mira al mundo como un todo armonioso y ordenado, sabe vivir la atención de lo que ya está redimido y de lo que todavía no. Acepta las luces y las sombras de la realidad y aunque no entienda, no crea y no vea, se deja sostener por la realidad eterna, en donde ya somos todos uno en el Amor. Dios llama al hombre a la unión con él, y a vivir el cielo en la tierra y a contemplar las realidades eternas, vivido en el mundo. El hombre es capaz de responder a Dios, si se abre a su gracia. El espíritu de Dios se une al espíritu del hombre y lo hace capaz de Dios.
Esto no depende de nosotros y nuestras capacidades, ya que el amor de Dios todo lo trasciende, y todo lo abarca. Sin embargo en esta etapa de la vida, que es humana, nos es difícil esta tarea, ya que estamos en el tiempo, y no somos puro espíritu. El camino de la contemplación nos enseña a como poder vivir esta realidad aquí en la tierra: sólo tenemos que darnos cuenta y entrar en consciencia de todo este amor de Dios que se nos brinda diariamente. Acallar nuestros procesos mentales, acallar nuestros deseos del ego, allanar el paso a Ser, sin pretensiones, sin exigencias, sino dejando que todo SEA como es, aunque no entendamos, ya que, como dice Blas Pascal, "El corazón tiene razones que la razón desconoce".
Entonces, como fin de este trabajo, acordamos la necesidad de responder a esta llamada que Dios hace al hombre, con una determinada determinación de amar por sobre todas las cosas y plasmar este amor auténtico a todas las dimensiones de nuestra vida. Este orden de vida está muy bien explicado por Jesús cuando dice:
"Hijos míos,
ya poco tiempo voy a estar con vosotros.
Vosotros me buscaréis,
y, lo mismo que les dije a los judíos,
que adonde yo voy,
vosotros no podéis venir,
os digo también ahora a vosotros.
Os doy un mandamiento nuevo:
que os améis los unos a los otros.
Que, como yo os he amado,
así os améis también vosotros los unos a los otros.
En esto conocerán todos que sois discípulos míos:
si os tenéis amor los unos a los otros."
María Inés LanúsProfesorado de Yoga – Instituto Yoga Kai – Año 2006
Preguntas, Comentarios, Referencias e-mail:info@yogakai.com