Instituto Yoga Kai Palermo Soho Buenos Aires
Director José Maureira


El yoga como “camino de individuacion”

Análisis desde la perspectiva jungiana.

Por Mariana Bednarz y Sosa Enrique
e-mail:kikesosa@hotmail.com

Profesorado de Yoga - Yoga Kai 2008

La respuesta:

Clamaba mi sangre
otro origen.
Desconocía tu nombre,
Desconocía tu rostro.
Te buscaba.
Con la mirada triste
y la boca amarga,
en el dolor y el descontento.
Te buscaba.
Escudriñando ritos
de usurpadores dioses.
Te buscaba.
En la esperanza despedazada.
Te buscaba.
En la tierra yerma.
En el dolor de tantas almas.
Te buscaba.
Y surgió tu nombre
disipando nieblas.
Vibró el presagio,
danzó mi sangre.
Eras tú!
Eras tú,
Diosa primigenia.
Eras tú
la respuesta que buscaba.





       El Yoga es un método milenario que nos acerca al encuentro con nuestra esencia, y así se constituye en un verdadero sendero para responder a los interrogantes sobre aquellas cuestiones inherentes a la experiencia de la vida.
Es también un camino de integración que nos brinda herramientas concretas para armonizar y equilibrar todos los aspectos de nuestras vidas, permitiendo la ampliación del potencial de crecimiento humano a través de la conciencia de unión con la totalidad.
De esta manera nos propone un encuentro con el principio femenino, el principio nutricio de la vida abriéndonos a la receptividad y a integrarlo nuevamente en nuestra forma de percibir el mundo y de interactuar en él. La obra de Jung también toma como base este principio de los opuestos o dialéctica interna de la psique en relación a la lucha entre tendencias opuestas. En este sentido se entiende que la energía psíquica es el resultado de una interacción entre actividades opuestas; consciente e inconsciente, masculino y femenino, el bien y el mal, etc.
   “La base de esta teoría se sustenta en que cuando en la mente existe un equilibrio entre la energía de sus regiones, estando las fuerzas opuestas equilibradas, hay un movimiento de "progresión" suave de la actividad psíquica desde los niveles inconscientes a los más conscientes, experimentando el sujeto un sentimiento de bienestar y felicidad llamado "sentimiento vital"” . En este caso la actividad inconsciente invade las capas de la conciencia en explosiones afectivas difíciles de manejar y asimilar .

El yoga, también trabaja sobre estas polaridades y sobre el equilibrio de la energía que fluye por los nadis ida y píngala. El movimiento a través de la práctica de asanas y de la meditación permiten la regulación conciente de la energía ya sea por un exceso de represión o no atención suficiente intensificación de los contenidos inconscientes personales y/o colectivos . Esto puede llevar a la neurosis, si opera un exceso de la represión o de la psicosis si se interrumpe la regulación consciente e irrumpen los simbolismos arcaicos del inconsciente colectivo . El movimiento regresivo puede tener sin embargo aspectos positivos si el sujeto intenta reajustar su armonía de la entropía reintegrando los aspectos inconscientes que han surgido en esta experiencia, como parece que vivió el mismo Jung al observar sus propios sueños y profecías espontáneas sobre la primera guerra mundial. Estas proyecciones contienen parte de la fuerza psicología que posteriormente fluye hacia el Yo.

 Jung compara el Yo con el Tao Chino, del que no podemos apropiarnos ni si quiera con palabras o conceptos. Cuando comienza el proceso de individuación, nuestra personalidad y nuestra vida inconciente atraviesan una reorganización. El Yo empieza a ejercer influencia sobre energías inconcientes personales y colectivas. A medida que se reorganiza, la vida inconciente se expresa a si misma y al transformado papel del Yo, a traves de símbolos. Los símbolos apuntan más allá de si mismos, y su significado nunca sucumbe del todo a las formulaciones racionales. Suelen tener numerosas capas de significado y trayectorias de desarrollo. Experimentamos los símbolos en sueños y visiones, y debemos llevar a ellos nuestra aportación, es decir, nuestro lado conciente del dialogo con el inconciente y con el Yo, a través del inconciente. Juntas, las mitades concientes e inconcientes de la moneda restauran una totalidad rota. Cuando se mueve nuestra orientación conciente, también lo hace la inconciente. El Yo parece moverse respondiendo a nuestro movimiento, aunque a menudo es el Yo el que genera nuestro movimiento conciente.

 En contraste con las descripciones orientales del desarrollo psicológico, la descripción jungiana del movimiento de la personalidad hacia el YO no acaba en la disolución o desaparición del ego.
La crítica que hace la literatura espiritual del ego cargado de deseos contrasta con la valoración del ego psicológico que hace la psicología moderna. Jung emplea el ego para sugerir un receptor de experiencia consciente contrapuesto y compensado por el inconciente. Sin el ego psicológico no hay nadie que pueda vivir la vida o experimentar el Yo. El ego de Jung es uno entre muchos complejos a los que acontecen sentimientos y pensamientos. Se hace la ilusión de originar sentimientos y pensamientos, y la ilusión de estar en el centro, hasta que el Yo lo ¨destrona¨ durante el proceso de individuación.

 Desde el punto de vista del Yoga como nosotros lo concebimos, desde la perspectiva de la integración, la teoría jungiana coincide en considerar al ego un aspecto necesario de la evolución de la especie, el cual no debe ser eliminado, si no mas bien integrado dentro del resto de los componentes del Yo.

La individuación desafía al ego a entrar en una condición desconocida en vez de permanecer cautivo de lo habitual y familiar. La individuación como el nombre sugiere, significa ponernos de acuerdo con nuestra verdadera naturaleza. Una vida personal en la que no se introduce el Yo como factor transpersonal corre el riesgo de estancarse. El Yo desafia nuestra vida personal con la individuación generalmente tenemos al principio una sensación de incomodidad y de perdida. Este proceso requiere una considerable ampliación de nuestra personalidad. Nuestra vida personal empieza a ser cada vez más regida por un centro de gravedad y una organización que incluye realidades transpersonales e inconcientes. Incluso cuando queda establecida la regencia del Yo, sus formas de regir nuestra vida personal cambian a medida que seguimos el proceso de individuación. Nuestros atisbos del Yo parecen revelar algo estático, pero pronto se convierten en una realidad móvil y compleja. En cuanto adoptamos una visión mas amplia, observando secuencias de sueños, años de trabajos alquímicos y el diálogo de una vida conciente e inconciente; nuestras vidas pueden parecer como planeadas, mas allá de los aparentes obstáculos e interrupciones que quebrantaron nuestros objetivos concientes. Solo una mirada retrospectiva sobre nuestras vidas, en busca de la influencia formadora de estas intenciones profundas, puede mostrarnos que nuestra personalidad ha crecido siguiendo el plan que el Yo tenia para nuestras vidas.

En occidente, como practicantes de Yoga, nos queda unir estas visiones, integrar el conocimiento de oriente y occidente. El Yoga propone una excelente forma de reconectarnos con nosotros mismos, con nuestro cuerpo. La individuación solo puede tener lugar si primero regresamos al cuerpo, a la tierra, solo entonces puede hacerse real. Es nuestro lugar de individualidad, de separación, es donde nos reconocemos como separados, donde abrazamos nuestro polo de diferenciación con el resto, donde hacemos contacto con la tierra, y volvemos a reconocer nuestras potencialidades volviendo a incorporar la energía lunar, el principio Femenino, que ha sido rechazado por una sociedad de valores patriarcales. La sociedad de valores ¨macho¨ se convierte en destructora cuando esta carece de su contrapartida, su opuesto, lo femenino; y además una necesidad evolutiva (la supervivencia) hace que esta relación de opuesto sea replanteada. La verdadera masculinidad no puede desarrollarse sin una adecuada relación interna con el principio femenino. Así no solo hemos de tener en cuenta nuestros propios hábitos, las exigencias de nuestra familia y las responsabilidades ante la comunidad, sino también las necesidades de lo que a través de nosotros quiere venir al mundo.

Técnicas milenarias de introspección del Yoga están a nuestra disposición para acompañar y llevar acabo una vida en mayor contacto con nuestra parte (Ida, Lunar) y así como un todo relacionarnos con el Todo, nuestra realidad transpersonal, la perspectiva que incluye al ser humano dentro del cosmos, dentro del propósito del universo. En palabras de Jung: ¨La regencia del Yo, hacia la cual la individuación hace girar gradualmente nuestra conciencia, busca desarrollar nuestra maduración minando las viejas formas de usar el poder y de relacionarnos. El Yo actúa detrás de nuestro poder, nos aporta modelos, armonizándonos adecuadamente con la naturaleza del cosmos y buscando encarar una verdad paradójica de opuestos reconciliados. El Yo actúa tras nuestro anhelo de relacionarnos, pues contiene potencialmente el matrimonio interior.¨ (La union de lo Masculino y Femenino, Yin y Yang, Pingala e Ida).

 Bibliografía:
- Espejos del Yo (Cristine Downing)
- Anatomia del Espiritu (Caroline Myss)
- Tantra (Andre Van Lysbeth)

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