Sistematización del Yoga

por José Maureira

       No existe en el mundo, un Consenso General de sistematización ordenada; ni regulación internacional respecto al yoga. En cada país las diferentes Escuelas, Maestros, Asociaciones, Fundaciones y Federaciones de Yoga generan cada una, por su propia cuenta: reglas, criterios, principios y parámetros para enseñar el yoga según el estilo que le resulta mejor a cada Institución o docente de esta ciencia. En el yoga se da muy especialmente el refrán que dice “Cada maestrillo con su librillo”. Lógicamente muchas de estas Instituciones de yoga (especialmente las que son internacionales) intentan imponer sus puntos de vista. Pero hasta ahora las cosas siguen igual que siempre. Así ha sido desde hace milenios: cada maestro o escuela aplicando libremente su propio enfoque y criterio de enseñanza. Es muy difícil que esto cambie, la razón de que sea así, es muy importante y se debe a los dos principios que hacen a la esencia misma de este camino: Libertad y Singularidad.

       El yoga es la conquista radical de la libertad del espíritu; la libertad del ser en cada individuo. A un yogui lo pueden encerrar en la más terrible de las prisiones, pero seguirá siendo libre en su fuero interno, en su alma y su conciencia. Es imposible uniformizar con el yoga ya que debe ser enseñado respetando la singularidad de cada alumno según sus propias capacidades, necesidades y límites. Es indispensable adaptar las técnicas a la particularidad de cada individuo. Por eso el yoga no es cosa de sectas ni de Instituciones corporativas. Quien quiera usar el yoga con fines meramente comerciales, es mejor que se vuelva un empresario y se dedique a otra cosa, ya que le será más fácil ganar dividendos en otra área, que con el yoga, que es un arte tan delicado, y que requiere tanta sensibilidad y paciencia. En cuanto a los discípulos y estudiantes, todo es cuestión, de si es, o no, un buscador auténtico. Si su corazón es verdadero y sincero con su búsqueda. Aunque tropiece con falsos maestros de yoga, en algún momento se dará cuenta del engaño y seguirá por otro rumbo, hasta encontrar a un maestro verdadero. La entrega generosa y desapegada del docente a sus alumnos es indispensable. Cualquier otra intención espuria con la que se pretenda usar al yoga, lo altera y lo convierte en simple faquirismo.

      Para el buscador yogui auténtico, todo lo que le ocurre en su vida, debe ser considerado como un destino-enseñanza. Todas las circunstancias de su vida son signos y señales que le indican el camino hacia la meta de autorealización. Solo es cuestión de dejarse guiar por el verdadero corazón espiritual, en uno mismo. Eso activara el centro magnético en los chakras cuarto y sexto y la vida se llenará de sincronicidad y de sincrodestino como dicen Jung, Chopra y Cohelo, entonces, todo el universo colaborará para ayudar a esa persona autentica, a ese buscador verdadero, a encontrar los guías más apropiados, que le enseñarán como llegar a su objetivo final y como aprender a vivir satisfecho, feliz y pleno.

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