¿Qué es el comienzo, cuando hablamos de algo que no tiene principio ni fin? ¿Qué es el comienzo, cuando hablamos de algo que no tiene principio ni fin?
Inés Lanus y Ivana Jelovina
En el siguiente trabajo intentaremos relacionar el Yoga como camino de desarrollo del Ser humano teniendo en cuenta todas sus dimensiones, con el círculo y su simbología e inmanencia en el mundo vital, el mandala como símbolo por excelencia, y algunos aspectos de la teoría de Jung que se relacionan con todos los aspectos mencionados anteriormente. Sondearemos el misterio que conlleva la búsqueda de Dios, que es Uno, indivisible, Verdadero, real.
Nuestro medio fue la investigación, la relación de conceptos, el incesante aprendizaje y lo que no falta: el permanente asombro…
Cuerpo con sentido concéntrico
En primer lugar, podemos decir que el Yoga, al Ser una práctica cuya base se encuentra en el cuerpo humano, está regido directamente por éste y sus leyes. Por ende, mencionaremos algunos aspectos del cuerpo humano y su sentido circular.
Desde las concepciones ancestrales occidentales, la persona se subdivide tres dimensiones esencialmente: cuerpo, alma y espíritu.
En la dimensión corporal, encontramos a la célula que es la porción viva más pequeña. Un conjunto de ellas trabajando conjuntamente forman al tejido. Éstos forman a los órganos, que a su vez completan a los sistemas (digestivo, respiratorio, inmunológico), para finalmente llegar al organismo entero funcionando armoniosamente. Cada fase se abre y devela desde otra menor, llegando al todo desde la particularidad, formando un sentido circular concéntrico en el cuerpo.
No obstante, ninguna de estas subdivisiones podría subsistir autónomamente, sino que necesita de la unión y comunión de todas, para llevar a cabo adecuadamente su tarea. Así, de forma complementaria, funciona todo el cuerpo.
En la dimensión psicológica, hay un sistema respectivo con sus propias leyes y fundamentos, que descubierto por Freud, fue constatado por muchos. Luego del descubrimiento de un consciente, pre-consciente e inconsciente en la psique humana, se dio cuenta que éstas eran cualidades psíquicas, y no fases de ella. Es así como llegó a la segunda tópica, en la que la psique está conformada por el yo (o ego), el ello, y el súper yo. Las tres pueden tener aspectos inconscientes, conscientes o preconscientes.
La última se caracteriza por ser las enseñanzas morales, éticas, ancestrales que la persona recibe; los mandatos los cuales le corresponde cumplir por deber. La anteúltima, por otra parte, es toda la parte instintiva del hombre que responde a las necesidades corporales, a los deseos y pasiones. El yo, finalmente, sería ‘el jinete del caballo’, el que situándose en el medio de estas dos instancias tiene que responder a la realidad de una manera en la que se equilibren estas dos fuerzas.
Estas instancias se rigen por distintos principios: el de Realidad, en el ego, el de Placer, en el ello, y el de la moral, en el súper yo. También existen los mecanismos de defensa, soportar a la persona, aspectos muy dolorosos reprimidos o del inconsciente.
Ahora bien, es imposible concebir este sistema, separado del cuerpo y sus propias leyes, sino que está esta estrechamente ligado con él, y este se ve afectado si hay un desarreglo en la psique. Cuando el inconsciente no se puede liberar (en psicoterapia esto ocurre cuando se hacen conscientes los aspectos inconscientes, al habar de ellos y distinguirlos), y los mecanismos de defensa no son lo suficientemente efectivos, ocurre lo que se llama somatización, en la que se descarga toda esta energía, por medio de una enfermedad. Podemos ver entonces, como está estrechamente relacionado el cuerpo con la psique.
El espíritu le proporciona toda la vida a nuestro cuerpo e identidad a la psique. Éste es irrepetible en cada Ser humano, pero la esencia es una en todos. Es por eso que desde aquí estamos todos unidos formando un todo desde cada particularidad. Podemos estar conscientes o no de este hecho que se manifiesta muy sutilmente. Carl Gustav Jung psiquiatra reconocido en la psicología moderna, llegó inexorablemente a esta dimensión, desde su exhausto estudio del inconsciente, ya que descubriendo el famoso inconsciente colectivo, demostró que hay un punto del hombre en el que todos somos iguales, y estamos estrechamente interrelacionados desde este lugar (más de lo que nosotros creeríamos). Ya que allí encontramos nuestro origen primero. La sabiduría oriental llegó a conocimientos muy elevados de esta concepción y dimensión espiritual, que mencionaremos brevemente a continuación, explicando su relación y sentido circular y concéntrico.
Entonces, la persona como instancia final, es una, íntegra, indivisible, que al mismo tiempo, forma desde su particularidad, un todo con la humanidad y todo el Cosmos. Dentro de ese uno hay subpartes.
Cuerpo
Psique
EspírituEsencia
Todo este complejo interrelacionado, gira alrededor de un principio primero central, que es la esencia. Irrepetible y siempre presente en cada parte y rincón de la persona, desde su creación, es lo que le brinda sentido a toda nuestra vida e irradia luz y color a todas nuestras demás dimensiones. Así como el cosmos gira alrededor del sol, todo nuestro Ser gira alrededor de nuestra esencia. Ese misterio que siempre nos asombra de nosotros mismos y eso que queremos descubrir de esa persona, que nunca terminamos de develar completamente, es este círculo sin fondo, o ininteligible para la inteligencia humana, es este Centro primero.
Es aquí donde el hombre haya su relación con lo divino, con lo eterno, lo inmortal y se da cuenta que su origen viene de algo más profundo, algo que trasciende.
Sin duda, estamos dentro de un sistema inteligente que, así como maneja al universo entero y le da sus causas, leyes y formas, nos conoce y sondea a cada uno, penetrando en cada zona y dimensión, haciéndonos parte de ese gran misterio del que todos nos originamos: la vida.
Aspectos circulares del Yoga que se congregan con la vida universal
¿A qué se debe la atribución de un sentido circular al Yoga? A continuación expondremos 5 argumentos con los que basamos este fundamento.
Unión en las diferencias
- Unión con el Todo Absoluto, en un encuentro con la esencia
- Práctica holística, integral
- Basada en la naturaleza cuyo sentido primordial es circular, interrelacionado
- Circulación como fuente de revitalización de la energía vital
- Característicamente, yin, femenino, circular
El Yoga es una práctica ancestral nacida en la India en el año 15.000 AC aproximadamente. Consta con una serie de ejercicios de distinta índole y funcionalidad, que permiten al hombre conectarse con su ser, centrarse para poder calmar la mente, y relajar el cuerpo, para que de éste modo, el hombre en su totalidad entre en sintonía con la Vida, su energía y gracia. Es por eso que es una fuente inmensa de vitalidad y alegría con la cual el hombre encuentra las herramientas necesarias para llevar a cabo una vida sana y equilibrada.
El Yoga, si bien es muy amplio y es vasto en modalidades y estilos, su finalidad primordial, es la unión. La unión con el Todo, el Absoluto, con las energías universales de Vida, o con el Origen. La unión con esta fuerza creadora se busca desde todas las dimensiones del ser humano que mencionamos anteriormente, y teniendo en cuenta que hay distintas maneras para cada hombre en su particularidad, para hallar esa particular comunión.
Es así como encontramos varios tipos de Yoga. A continuación mencionaremos los cuatro principales:
Vemos como cada una es muy diferente a la otra, son diferentes, pero todas buscan la misma unión desde distintos senderos, teniendo en cuenta la diversidad de personalidades, facultades y gustos de cada hombre. Esta ‘unión en la diferencias’ con un centro compartido es una cualidad muy superiorRaja Yoga: se lo conoce también como el "camino real". Consiste en la reintegración del Ser con lo Absoluto por medio del dominio de la mente, por medio de la concentración y de la meditación. Para ello se basa en un conjunto de técnicas cuya meta es suprimir las modificaciones del pensamiento, volviendo silenciosa la mente. Sólo por medio de calmar la superficie del lago se alcanza a ver el fondo. El Hatha Yoga es una de las formas que adopta el Raja Yoga por medio del dominio del cuerpo y la respiración para lograr esa meta. Este tipo de Yoga es para las personalidades de tendencia investigativa, intelectual, inquisitiva y racional. Jñana Yoga: Es el camino del conocimiento. La negación sistemática o la desidentificación de la consciencia con las diferentes manifestaciones de la energía. Ser conciente de Maya o ilusión del mundo, para llegar de lo falso a lo real. Cuando todo es negado lo que queda es el Ser, cuando el Ser es negado, lo que queda sigue siendo el Ser. Se basa también en el estudio de las escrituras Sagradas o Vedas por medio de la intuición o conocimiento directo. El Jñana Yoga va con las personalidades filosóficas, mentales e intuitivas. Karma Yoga: es el Yoga de la acción desinteresada. Acción sin recompensa. El practicante se esfuerza por dejar el ego de lado, alcanzando la purificación. Es el Yoga para las personalidades de acción o activas. El Karma Yogui ve en todo y en todos a lo Absoluto. Bhakti Yoga: es el Yoga de la devoción, apto para personalidades con tendencias devocionales y emocionales, donde la intelectualidad juega un papel secundario. El practicante pone toda su energía en la imagen de lo Absoluto, transformando y purificando sus emociones en un flujo de amor puro hacia Eso. Es la sublimación de todas las emociones. Más allá del sendero que se elija, hay una premisa que se comparte en cada ser humano dada su naturaleza; esta integración se busca dar no solamente desde lo espiritual, sino integradamente. De nada vale elevar nuestro espíritu, si nuestro cuerpo se desmorona y no es cuidado con ejercicio físico, buena alimentación y demás cuidados. Es por eso que es importante equilibrarnos enteros y nutrir todas las dimensiones del hombre, proporcionándoles a cada una la oportunidad de abrirse a la energía de vida.
La dimensión energética del Yoga
Hay una dimensión que el Yoga la toma como su médium principal para su ejecución, que es la energía sutil presente en cada individuo y que se une a la Energía Vital Universal. Se recibe físicamente por medio de la respiración ya que da oxígeno a todo el cuerpo, y su fuente es el Sol. Sutilmente, es absorbido por los chakras y su fuente es el Absoluto o Dios. En el idioma clásico de la india de llama prana.
Esta dimensión, poco conocida en occidente pero definitivamente real y efectiva, es un aspecto más para comprender esta dimensión circular del Yoga. Esta dimensión que es física en una parte pero muy elevada y espiritual por la otra, tiene la capacidad de unir a todo el hombre y abarcar a todas las demás dimensiones. Desde aquí, un cáncer, una verruga, una depresión o ansiedad puede curarse. Fundamentalmente, abre la puerta para una unión con Dios, con el Todo. De allí, su poder regenerador, revitalizador, positivo y profundo en la persona.
Esta dimensión tiene también un sistema con sus respectivas leyes. Los chakras son vórtices energéticos del cuerpo sutil. Traducido del sánscrito, significa rueda o círculo. Contamos con 7 principales que van desde el perineo hasta la coronilla, y 100 distribuidos en la parte inferior del cuerpo. Éstos se encargan de absorber, administrar, procesar, regenerar y distribuir el prana.
Los mismos son como los ‘órganos’ cometidos a mantener saludable el cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu. Cada chakra tiene un nivel. El séptimo, el de la coronilla, recibe la energía divina, y la va haciendo concreta con los chakras y sus distintos niveles. La kundalini, o energía potencial dormida que cada hombre tiene que despertar para la Iluminación, yace en el primer chakra, el de la raíz. El Yoga busca armonizar cada chakra para así, despertar esta energía y dejar fluir el prana libremente. Los canales por los que el prana fluye en el cuerpo, se llaman nadis.
La irradiación de todas estas subdivisiones del cuerpo sutil y energético del hombre se manifiesta, en su totalidad, en el aura o campo electro-magnético. Éste tiene un color particular en cada persona, que mantiene desde su nacimiento, pero también tiene colores secundarios que denotan el estado interior del hombre. Nosotros somos afectados mutuamente por este campo energético que emanamos ya que el aura es vulnerable, en algún punto, a vibraciones exteriores.
Vemos entonces como el sistema sutil de nuestro cuerpo tiene efectivamente un sentido circular. Si bien el Yoga trabaja sobre cada chakra en especial, con objetivos específicos para cada uno, el objetivo integral, es vitalizar toda la energía, toda el aura o campo magnético. Desde lo particular al todo. Desde las diferencias a la unión.
La circulación como eje primordial
El secreto de la revitalización que nos transmiten los antiguos yoguis, radica en mantener la circulación del prana con las distintas asanas, los pranayamas, mudras y bhandas. Y no únicamente del prana, sino la buena circulación sanguínea, la libertad de pensamientos y flexibilidad de conceptos, la viveza y espontaneidad del espíritu, alcanzados por la reflexión, meditación y contemplación. La movilidad nos mantiene vivos, La vida está en constante movimiento. Las cosas estancadas no la permiten fluir y renovarse. Así que la enseñanza no solamente está en la unión, sino también en la circulación.
Colofón
En conclusión, el objetivo principal del Yoga, es la Integración del hombre con todas sus dimensiones y con Dios, el principio que ordena todo a su alrededor.
Si entramos en contacto más seguido con ese principio que ordena, nuestro Ser más íntimo y profundo, todo lo demás se irá ordenando, cada dimensión con sus procesos y leyes.
Entonces el interiorizarnos nos ayuda a ser más nosotros mismos, a cumplir con nuestra naturaleza, armonizando y ordenando nuestro entorno.
Es así como estamos llamados a ser, seres ordenados, armonizados y equilibrados en un mundo con millones de Seres, un mundo circular en el que estamos todos estrechamente relacionados y nos afectamos mutuamente a través de la acción del Espíritu.
Cada persona es diferente, cada círculo tiene su color, su movimiento, su irradiación. Cuanto más nos acercamos a Ser nosotros mismos, más nos acercamos a la Verdadera felicidad.
Nuestra esencia más pura, la que tenemos que ir descubriendo a lo largo de nuestra vida, es la que nos indicará este camino para alcanzar la felicidad y la plenitud.
El círculo y su simbología
"Es esforzándose en dar un sentido a las figuras más simples que el Espíritu puede elevarse a las concepciones fundamentales de la inteligencia humana"
La figura del círculo adquiere una dimensión fundamental en nuestro trabajo. A continuación estudiaremos su simbología para poder comenzar a comprender las relaciones y vínculos existentes con los temas tratados.
El círculo es utilizado como símbolo desde el comienzo de la humanidad. Los herméticos de la Edad Media bien conocían los orígenes de los símbolos, así que extraeremos algunos conceptos de sus estudios.
Los siguientes elementos básicos se vinculan correspondientemente con los conocimientos pitagóricos de la Unidad, el Binario, el Ternario y el Cuaternario:
? + ?
Nos focalizaremos en el primero, donde las dos extremidades de una línea se juntan desvaneciendo formando un círculo, es por eso que representa la Unidad. Tradicionalmente, el círculo también simboliza lo que no tiene ni principio ni fin.
Ahora bien, la unidad no es representable. Se concibe pero no se ve en ninguna parte. En realidad, el mejor ejemplo, sería el punto matemático, imperceptible, que se haya en forma abstracta en el cruce de dos líneas o en el centro de un círculo. Pero es una generación intelectual, no empírica. Es así como el espíritu saca de esta simbología, la geometría.
Todos conoceremos el Uróboros, la Serpiente que se muerde la cola que los alquimistas griegos crearon para animar este símbolo tan sintético:
Las inscripciones en el medio significan Uno en Todo. Es remarcable que la unidad universal de todo lo que es y puede llegar a ser, es una creencia ancestral que nos remota a los orígenes de nuestra humanidad y por eso, inmanentemente real.
Ahora bien, este todo del que hablamos, equivale a la nada para los sentidos humanos limitados; no podemos abarcar la totalidad. Pero esa nada para el hombre, no es vacío, sino unidad infinita, porque Todo-Uno no excluye nada; todo está lleno de algo, aunque nos parezca la nada ante nuestros sentidos.
De aquí explicamos la armoniosa relación que debe existir entre nuestra razón, nuestro intelecto, con nuestra fe que nos permite concebir cosas más allá aún de lo que nuestras capacidades limitadas puedan entender. Somos seres religiosos por naturaleza.
Profundizando aun más en este todo-nada
Crear significa lograr de la nada (esa nada que es a su vez todo). Pero para que los Seres y las cosas sean logrados, es necesario que de ella salga o que en la nada haya sustancia.
Esa sustancia es lo que es en sí mismo, que estuvo antes de cualquier particularización. Todo el Universo está repleto de esta sustancia primera que vibra en una actividad infinita, en homogeneidad absoluta. Esencialmente vida y madre de la Vida, es el famoso oro que los alquimistas intentaban obtener del metal burdo, simbólicamente.
De aquí llegamos al gran misterio de la creación. Éste, imposible de explicar empíricamente, es simbolizado como el círculo con un punto en el medio (similar a la representación del óvulo fecundado por el espermatozoide) que, irradiando interminablemente ondas circulares concéntricas en todas direcciones a través del espacio, llega a lo creado, a la forma, la circunferencia.
El punto central del círculo es la acción pura, es de donde parte la acción, la irradiación es la acción en actividad, y el resultado, es el círculo. Este Centro representa al agente Creador por excelencia.
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