por Gloria Arieira

Bendición es una palabra y un sentimiento que viene siempre a mi mente cuando pienso en la forma en que me fui a vivir a la India; con la esperanza de aprender Vedanta. Pero en la realidad yo no sabía exactamente de que se trataba; me podría haber implicado con cualquier maestro que me hubiera enseñado cosas que me dejaran aun más confundida, o bien que me hubiera orientado hacia alguna devoción fanática; algo que me hubiera hecho perder la objetividad. En ese momento ¿Cómo podría yo haber tenido un buen razonamiento para hacer una correcta elección?. Dentro de esa ignorancia ¿Cómo se puede discriminar para donde ir y con quien estudiar? Por eso considero que fue una gran bendición o bien mucho Punya (virtud, mérito, ganas) lo que me llevó a Swami Dayananda. Entonces nada más fue necesario para que yo pudiera quedarme allí, hasta obtener el conocimeinto completo y adecuado.Swamiji Dayananda es una bendición para todos sus alumnos, no solo por que es un maestro comprensible, tolerante y cariñoso con todos, sino principalmente por la manera tan especial con la cual enseña, desde el comienzo, estableciendo claramente el hecho de que la Vedanta es un medio de conocimiento, un Pramana y no una escuela filosófica. Esa consideración es fundamental para entender concretamente la Vedanta. La mera curiosidad y la comparación de la filosofía y la religión tiene que transformarse en una actitud sincera de estudio y reflexión. Debemos comprender que el problema implicado en la búsqueda por ser feliz surge debido a que ignoramos nuestro propio Ser, que es felicidad y plenitud, el Ser Absoluto. El deseo de ese conocimiento, puede ser aprendido. Alguién dice: -Deseo conocerme y, a cada nueva comprensión, mi actitud acerca de mí mismo y del mundo de los objetos y las personas se transforma. Ese cambio es inmenso. Y poco a poco el impulso de hacer cosas que nos hagan diferentes o para que el mundo de las personas y cosas sea organizado de otra forma que me permita ser feliz, entonces desaparece. El impulso de hacer algo para estar mejor se transforma en deseo de autoconocimiento. Esa claridad comienza a existir por mi comprensión de lo que es la Vedanta, el conocimiento del Ser Real, y su capacidad de hacerme ver a mí mismo de una nueva forma. Debido a esa actitud interna desde un principio me siento bendecida.
Poder apreciar la Vedanta como un medio de conocimiento en forma de palabras nos desarrolla amor y respeto por las palabras. Y eso se manifiesta en el cuidado por cada palabra pronunciada, escogiendo la palabra exacta, usándola para expresar una idea clara y completa.
Esa actitud con shabda (sonido interior super sutil, palabra, mantra), inclusive, durante el "día a día", se debe colaborar para que realice la magia de revelar el significado exacto contenido en ella. Así como ocurre en la transferencia de visión de la Vedanta, transmitida de profesor a alumno.
Las palabras tienen que ser reverenciadas por ambos: profesor y alumno, pues es el ámbito de trabajo para que se puedan revelar claramente las grandes paradojas de la Vedanta que son como el filo de la navaja.En el Kenopanishad, 1-6 encontramos la siguiente afirmación:
Yanmanasá na manute (Aquel no es conocido a través de la mente). Átmá, es Ser, chaitanyajyotih, no puede ser conocido y objetivizado por la mente, pues el Átmá es manasah avabhásakam, el iluminador de la mente.Por tanto, ¿Cómo puede la mente objetivizar aquello que es la esencia de sí mismo?
La mente puede funcionar y pensar solamente por que es iluminada por la luz de la conciencia, chaitanyajyotih. El Ser de la mente es Átmábrahma. ¿Cómo puede entonces objetivizar así mismo?Otra shruti, la Brihadáranyaka Upanishad, 4-4-19, dice:
Manasá eva anudrastavyam (Brahman tiene que ser conocido solo a través de la mente).Con una mente purificada por escuchar el conocimiento de lo Supremo, Brahman debe ser conocido de acuerdo con la enseñanza que el profesor posee. Él mismo tiene una compresión clara. Tenemos entonces dos declaraciones aparentemente contradictorias de la madre shruti.
La mente no puede conocer a Brahman, pero Él tiene que ser conocido solamente por medio de la mente. Considerando verdaderas esas dos afirmaciones, la llave para su comprensión es:
Brahma na drsyam drg eva (Brahman no es objeto, sino sujeto).La mente no puede conocer a Brahman, pues Él no es un objeto para ser objetivizado por la mente, como un vaso o una casa. Todos los objetos son captados por un vritti, un pensamiento, en el cual el objeto queda estampado. Brahman no es un objeto, pero si el propio sujeto, Átmá, el Ser de la mente, por lo tanto, no puede ser objetivizado. A causa de mi ignorancia de sí mimo, el Ser completo, es que me quiero conocer a mí mismo. Todo conocimiento ocurre siempre en la mente. Por lo tanto si Brahman es para ser conocido tiene que se reconocido por la mente. Pero no como drsyam, un objeto, sino como drg eva, el proprio sujeto
Y ¿Cómo es esto posible? ¿Existe algún vritti, algún pensamiento para este tipo de conocimiento?
Si, tal vritti ese llama akhandákáravritti, un vritti que tiene la forma akhanda, y que no está fragmentado ni dividido.Cualquier pensamiento envuelve tres factores: El sujeto (pensador), el objeto y el vínculo entre ambos que es el propio pensamiento o el acto de pensar.
El pensador objetiviza algo diferente de sí mismo, que es reflejado en la mente en la forma de pensamiento, como, por ejemplo en “yo veo un vaso”, siendo “yo” el pensador y “vaso” el objeto. Y la mente asume la forma del vaso. Es llamado pensamiento, ghatákáravritti. Aquí, la forma del vritti, ákára, es akhanda, no fragmentada. Por lo tanto, el o sujeto, el objeto y el pensamiento son idénticos. Tenemos, entonces akhandákáravritti, el vritti en la forma de conocimiento de mí mismo como pura Consciencia, que es ilimitada, completa y total.
Esa adquisición de Brahman se da en la forma de conocimiento. Brahman, siendo ilimitado, no puede ser creado. Todo lo que es creado es limitado. Yad játam tad anityam, lo limitado tiene un inicio y un fin, limitado en términos de tiempo; también ocupa un determinado lugar, limitado en términos de espacio. Brahman, no habiendo nacido o teniendo fin, tampoco sufre cualquier transformación. No puede ser creado. Es siempre Existencia, Sat. No ocupa un determinado espacio y no esta fragmentado pues es un todo, el Ser de todo el Átmá
La Conciencia pura e ilimitada, siendo siempre presente, ¿Cómo puedo buscarla?. Está siempre presente. No, está distante de mí mismo, por que es mi Ser real. Y, si estoy buscando ese Ser, es por que me falta claridad respecto de mí mismo.
Tenemos entonces otra paradoja para ser descifrada: Atma existe, experimentado por mí en todo momento. Sin embargo yo estoy en la búsqueda de ese Ser pleno, Atma. Lo que quiero es la adquisición de lo ya adquirido, práptasya práptih. Y eso solo puede ser jñánena, a través del conocimiento, el reconocimiento de que deseo el Ser peno que ya soy.
¡ Pero eso no es tan simple! Es necesario que aquel que habla “vea” lo que dice, y que aquel que desea ver esté preparado para eso. Aquel que ya ve tiene que poseer un método para bendecir a otros, haciendo que él también pueda ver. Siendo comprensivo con el sentimiento de limitación, con cariño y cuidado, aceptando al otro como estudiante y poseyendo una visión clara y un método para hacer que el otero vea como él mismo ve. Para lograr el Ser pleno que soy yo mismo, necesito de conocimiento, y para eso es necesario un medio de conocimiento. El medio de autoconocimiento en la forma de palabras es la Vedanta. Las palabras adecuadas tienen que ser usadas por alguien que posea una visión clara del Ser y que aprendió la manera de usar el medio de conocimiento de forma adecuada. La persona que desea ese conocimiento y que ansía por el, debe recibir la bendición de encontrar un profesor calificado que sepa enseñar. El alumno aprenderá a apreciarse a Sí mismo, paso a paso, cada vez con mayor claridad, como un Ser trascendente y pleno. Eso es libertad. Eso es una bendición. Por ese hecho yo me siento bendecida.