Instituto Yoga Kai Palermo Soho Buenos Aires

Director José Maureira



YOGA Y TERAPIA COGNITIVA Y CONDUCTUAL
            Por: Carolina Mare

Introducción

La ciencia del yoga es un sistema de autoconocimiento profundo por el cual se logra combatir la ansiedad, el estrés, el insomnio, la depresión mediante la práctica de ásanas para preparar la mente y llegar finalmente a la meditación. Mediante esta práctica frecuente y en forma constante en poco tiempo se ven resultados importantes en el ámbito emocional., Físico y espiritual. Sólo se requiere de una gran perseverancia y constancia.

El yoga ofrece un estilo de vida orientado hacia el crecimiento personal que cubre todos los aspectos de la vida. Su repertorio incluye técnicas para una óptima salud física y mental, para afrontar con creatividad los desafíos de la vida moderna y para mejorar y transformar la vida sexual. El yoga te hace sentirte a gusto con tu cuerpo, mejora la imagen y la autoestima; aumenta el poder de concentración y la memoria. En definitiva, el yoga ayuda a descubrir la esencia espiritual del practicante, liberándole del miedo y de otras emociones y pensamientos restrictivos.
El yoga mejora las relaciones sociales.
El yoga permite mejorar las relaciones con la familia, los amigos y los compañeros de trabajo, proporcionando una nueva visión de la vida. Procura medios para desarrollar paciencia, tolerancia, compasión y perdón. Mediante sus técnicas se adquiere control sobre la mente haciendo desaparecer las obsesiones y los hábitos indeseables. El yoga enseña a vivir en paz con todo el mundo. Proporciona todo lo necesario para armonizar y embellecer la vida.
El yoga aumenta la conciencia.
En esta monografía trataré la terapia cognitiva conductual que es aplicada a las personas que padecen ansiedad, estrés, insomnio, angustia, tristeza, etc., y su relación con el yoga

La terapia cognitiva

En el año 1956 el Dr. Albert Ellis inicia una nueva corriente en psicoterapias que hoy se conoce con el nombre de Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC). Algunos años después, en 1962, el Dr. Aaron T. Beck inicia una nueva propuesta en psicoterapias que denomina Terapia Cognitiva (TC) y que muy pronto adquiriría gran prestigio por su eficacia para enfrentar la depresión y la ansiedad. Ambas corrientes, junto con nuevos desarrollos como la Terapia de los Esquemas (Jeffrey Young) y otras nuevas orientaciones integradoras, conductuales y sociales, están comprendidas en lo que hoy podríamos denominar la “corriente cognitiva conductual” en psicoterapias.
Actualmente tanto la Terapia Cognitiva como la T.R.E.C., en sus mismas escuelas fundadoras, han superado algunas concepciones originales, han incorporado una visión constructivista, han adoptado nuevos recursos y se pueden considerar "post-racionalistas". Un destacado representante de estos nuevos conceptos es Michael Mahoney.
El paradigma de la psicología cognitiva (y las terapias cognitivas) consiste en el principio de la mediación cognitiva. Sintéticamente: La reacción (o respuesta emotiva o conductual) ante una situación (o estímulo) está mediada por el proceso de significación (o evaluación) con relación a los objetivos (metas, deseos) de cada persona.
Las estructuras cognitivas, generalmente denominadas esquemas, que dan lugar a las evaluaciones y a las respuestas, son el resultado de predisposiciones genéticas y del aprendizaje generado a través de las experiencias vividas, propias de cada persona.

Toda terapia, por lo tanto implicará una modificación de estas estructuras con la consiguiente modificación de las evaluaciones que logrará una modificación de las respuestas (emotivas y/o conductuales). De esta manera, sin desconocer el enfoque médico biológico de los trastornos, sino sumándose al mismo, este modelo psicoterapéutico aporta al proceso de cambio el concepto de reaprendizaje, para lo cual puede recurrir a las teorías del aprendizaje. Entre las teorías del aprendizaje podemos citar el modelo social cognitivo de Albert Bandura (1986). Las técnicas y recursos psicoterapéuticos, basados tanto en la teoría como en la experiencia clínica, abarcan un amplio espectro, .
El enfoque cognitivo conductual es cada año más dominante entre las propuestas psicoterapéuticas y su eficacia en la práctica clínica es cada vez más reconocida en las investigaciones sobre diversos trastornos, tales como: depresión, adicciones, ansiedad, trastorno de angustia, agorafobia, fobia social, disfunciones sexuales, etc. así como sobre muchos problemas, tales como la violencia, la ira, las inhibiciones, los conflictos de pareja y otros.

Algunas de las características prácticas más destacadas de este modelo psicoterapéutico son:
Su brevedad.
Su centrado en el presente, en el problema y en su solución.
Su carácter preventivo de futuros trastornos.
Su estilo de cooperación entre paciente y terapeuta.
La importancia de las tareas de auto-ayuda a realizarse entre sesiones.
Contrariamente a lo supuesto por algunos que no lo han estudiado, este enfoque apunta al acceso a estructuras muy profundas y a su modificación, con resultados comprobados y perdurables.
La década de los 90 nos muestra adicionalmente una decidida y creciente tendencia a la integración de los aportes de las diversas corrientes psicoterapéuticas en la búsqueda de un abordaje específico y más efectivo para cada tipo de patología, con un énfasis en la prevención, el incremento de la labor interdisciplinaria y la creciente participación del enfoque de la corriente cognitiva conductual como eje de dicho proceso.
En la práctica actual ha alcanzado un gran reconocimiento la incorporación al modelo cognitivo conductual de las técnicas y recursos de las corrientes humanistas y experienciales, especialmente del psicodrama y la terapia gestalt. También ha sido muy importante la integración del abordaje social y el enfoque de las terapias sistémicas del M.R.I. y la investigación del proceso interpersonal paciente-terapeuta planteada por Jeremy Safran, entre otros aportes significativos. Otros enfoques incorporados han sido la terapia narrativa.(White, Epston, Gonçalves) y la terapia de los esquemas (Jeffrey Young) que aumentaron su eficacia.

La terapia racional emotiva conductual

Las terapias cognitivas, el modelo psicoterapéutico cognitivo, se inicia hace casi 50 años con la propuesta del Dr. Albert Ellis, en el mismo año que se destaca como iniciador del cognitivismo.
En 1956 Albert Ellis inicia una nueva corriente con el nombre de "Rational Therapy" luego reemplazado por el de "Rational-Emotive Therapy" (RET) o Terapia Racional-Emotiva (TRE) y finalmente, a partir de 1994, denominada "Rational Emotive Behavior Therapy" (REBT) que aquí traducimos como Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC).
Esta corriente reconoce muchas variantes y escuelas, entre las que se destaca por su investigación y amplitud de recursos la de "Cognitive Therapy" o "Terapia Cognitiva" del Dr. Aaron T. Beck.
Actualmente la T.R.E.C., en su misma escuela fundadora el modelo ha superado algunas concepciones originales, ha incorporado una visión constructivista, ha adoptado nuevos recursos y se puede considerar "pos-racionalista".
EL "A-B-C" DE LA TEORÍA:
Ellis considera que el núcleo de su teoría está representado por una frase sencilla atribuida al filósofo estoico griego Epícteto: "Las personas no se alteran por los hechos, sino por lo que piensan acerca de los hechos". Sintética y gráficamente Ellis resumió su teoría en lo que denominó el "ABC" recordando que "entre A y C siempre está B".
"A" (por "Activating Event ") representa el acontecimiento activador, suceso o situación. Puede ser una situación o acontecimiento externo o un suceso interno (pensamiento, imagen, fantasía, conducta, sensación, emoción,
Etc.).
"B" (por "Belief System") representa en principio al sistema de creencias, pero puede considerarse que incluye todo el contenido del sistema cognitivo: pensamientos, recuerdos, imágenes, supuestos, inferencias, actitudes, atribuciones, normas, valores, esquemas, filosofía de vida, etc.
"C" (por "Consequence") representa la consecuencia o reacción ante "A". Las "C" pueden ser de tipo emotivo (emociones), cognitivo (pensamientos) o conductual (acciones).
Este concepto se grafica así: A ? B ? C
Actualmente, en este modelo las relaciones se consideran más complejas que en el esquema original del ABC, siendo todos los elementos relacionados e interactuantes. En un análisis más profundo, se explica que las relaciones no son ni exclusivas ni lineales ni unidireccionales como en el esquema anterior, pero que éste es el modelo básico y más didáctico para explicar el origen y el tratamiento de los trastornos.
Una visión más completa de estas relaciones puede encontrarse, por ejemplo, en la nueva edición de Reason and Emotion in Psychotherapy (Ellis, 1994, p.20-25 y cap.3) donde se reconoce una múltiple interacción e influencias entre las "C", las "B" y las "A", tomando las más actuales teorías sobre las emociones, la visión "constructivista" del conocimiento y otros temas.
Así, por ejemplo, "A" ("acontecimiento") se considera como lo percibido por la persona, y, en cierta manera, "creado" o "construido" mediante su selección, inferencias, supuestos, sistemas de atribución, etc. siempre condicionado por sus metas "G" ("goals") y sus esquemas, elementos estos pertenecientes al sistema cognitivo ("B").
O sea: B èA .
También se acepta que el tinte emotivo ("C") en parte modifica y determina los esquemas utilizados y consiguientes distorsiones cognitivas ("B") para la construcción de "A".
O sea: C èB .
También las emociones y conductas modifican directamente las situaciones.
O sea: C èA .
Además, existen estímulos ("A") que en un primer instante generan una respuesta condicionada ("C") que recién luego puede ser procesada por el sistema cognitivo.
O sea: A èC .

LAS CONSECUENCIAS ("C"):
Con respecto a las consecuencias o reacciones (conductas y emociones), la REBT distingue entre las "apropiadas" ("funcionales" o "no perturbadas") y las "inapropiadas" ("disfuncionales", "perturbadas" o "auto-saboteadoras").
Las emociones (o conductas) disfuncionales se caracterizan por:
Causar un sufrimiento innecesario o desproporcionado con respecto a la situación.
Llevar a (o implicar) comportamientos "auto-saboteadores" (contrarios a los propios intereses u objetivos).
Dificultar (o impedir) la realización de las conductas necesarias para lograr los objetivos propios.
Están asociadas a demandas absolutistas y otras distorsiones cognitivas (concepto fundamental de esta teoría que se describe más adelante).

LAS COGNICIONES ("B"):
Con respecto a "B", para una mejor comprensión de sus conceptos, Ellis y Dryden (1987) ejemplifican algunas cogniciones:
Observaciones (no evaluativas) que se limitan a lo observado: "El hombre está caminando".
Inferencias (no evaluativas) que incorporan hipótesis o supuestos que pueden ser acertados u erróneos: "El hombre que está caminando intenta llegar a la oficina, está apurado, etc."
Evaluaciones preferenciales: "Me gusta dormir la siesta". "Deseo aprobar el examen".
Evaluaciones demandantes o "deboperturbadoras" ("musturbatory"): "Necesito absolutamente ser valorado por mi tío". "Debo absolutamente rendir un examen perfecto".
Las evaluaciones serán denominadas por Ellis: "creencias" y calificadas de "irracionales" las demandantes y de "racionales" las preferenciales.
Las evaluaciones demandantes (llamadas por Ellis: creencias irracionales) se caracterizan por su rigidez y total intolerancia a la frustración.
Estas demandas pueden estar dirigidas hacia uno mismo, hacia los otros o hacia el mundo en general. (Por ejemplo: "Yo debo ser exitoso", "tú debes amarme" o "la vida debe ser fácil").
Las actitudes demandantes representadas por las citadas expresiones conducen a las emociones (o conductas) disfuncionales o "auto-saboteadoras", que caracterizan a los trastornos que los pacientes intentan eliminar...
En este momento resulta interesante señalar que la calificación de racional o irracional en el lenguaje de Ellis se centra en las consecuencias, acordes o contrarias a los objetivos de las personas, excluyéndolo de la calificación de "racionalista" que algunos erróneamente le han querido atribuir. Confirmando lo antedicho, leemos: "Aceptando que las personas tienden a dirigirse hacia sus metas, lo racional en la teoría de la RET es "lo que ayuda a la gente a alcanzar sus metas y propósitos básicos, en tanto que "irracional" es lo que se los impide."(Dryden 1984). Por lo tanto, la "racionalidad" no puede definirse en forma absoluta, sino que es relativa por naturaleza." (Ellis & Dryden, 1987, p.4).
Finalmente, simplificando su enfoque, Ellis observa que todas las demandas absolutistas pueden agruparse en tres clases:
Demandas sobre uno mismo ("yo debo..." o "yo necesito...").
Demandas sobre los otros ("él debe..." o "tú debes...").
Demandas sobre el mundo ("el mundo debe..." o "la vida debe...").
La alternativa filosófica planteada por Ellis consiste en declinar la "filosofía demandante" y reemplazarla por una "filosofía preferencial" de metas y deseos motivadores.

AUTOACEPTACIÓN Y HUMANISMO:
Con respecto a la autoestima, integrante del autoconcepto, Ellis considera que implica una autoevaluación o "puntuación" en una escala de valor que se origina a partir de: (1) nuestros éxitos o fracasos con relación a metas o ideales y (2) las opiniones (reales o supuestas) de otras personas (en especial las significativas) sobre nosotros.
Según Ellis esto puede ser una fuente de trastornos, ya que puede conducir tanto a una sobrevaloración insostenible como a una desvalorización peligrosa ante fracasos o rechazos, elemento central de las depresiones y factor integrante de la ansiedad.
Ellis, la considera irracional, por cuanto:
1°) Nadie tiene éxito en todo ni fracasa en todo y es imposible asignar un valor "general" a una persona como tal. ("Ni sobrehumanos ni subhumanos, simplemente: humanos").
2°) Lo apropiado es calificar a las acciones y no a las personas.
3°) La opinión de otros no puede modificar lo que realmente somos.
Como alternativa, Ellis propone el concepto de "autoaceptación" consistente en algo que podríamos llamar "el amor incondicional a nosotros mismos", querernos y valorarnos por el hecho de existir, sin calificarnos en ninguna escala de valores (podemos calificar las conductas, pero no a las personas). Esto mismo, también vale referido a los otros.
Esta filosofía es eminentemente humanista y Albert Ellis define su enfoque como "humanístico", "humanístico existencial" o "humanístico científico" en reiterados escritos.
Esta orientación es defendida por Ellis por muchas diversas razones, entre las cuales destaca:
El reconocimiento y aceptación de las personas como humanos falibles (ni "sobrehumanos" ni "subhumanos").
La ubicación del hombre en el centro de su universo, es decir como el principal responsable de alterarse o no (sin ignorar las limitaciones y condicionamientos biológicos, ambientales y circunstanciales.

Una reestructuración cognitiva

El año último, un panel de expertos convocados por la Academia Americana de Medicina del Sueño y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos concluyó que la terapia cognitiva-conductual es la primera línea de tratamiento contra el insomnio.
¿En qué consiste? Sencillamente suma a los métodos tradicionales-técnicas de relajación, control de estímulos que atentan contra el sueño- el abecé de la terapia cognitiva: la reestructuración cognitiva, que reencauza los pensamientos erróneos sobre el sueño, como suponer que tenemos que dormir ocho horas diarias dentro de una franja horaria específica, sin tomar en cuenta el reloj interno subjetivo, que tal vez no responde al común de los mortales y está en la raíz del insomnio.
 

De hecho, la práctica de yoga ha demostrado eficacia en el control del estrés, enemigo público número uno del sueño. Un estudio reciente publicado en el Indian Journal of Phisiology and Pharmacology demostró que en apenas diez días los niveles de ansiedad se reducen considerablemente a través de un programa que incluye la práctica de yoga y meditación.

Otro estudio indagó el efecto de la repetición silenciosa de mantras-palabras o frases con un sentido espiritual- en el control del estrés y concluyó que esta práctica mental, corporal y espiritual es eficaz para reducir el estrés y controlar el insomnio.

David Lifar propone practicar yoga y meditación como caminos que conducen a la paz de la mente, "instrumento de vital importancia para reducir el impacto del estrés" y conciliar el reparador sueño.
 

En la práctica del yoga el practicante observa los reflejos de sus pensamientos, de su mente, de su conciencia y de sus acciones, y se corrige a sí mismo. Este proceso nos guía hacia la observación de nuestro interior.
En la terapia cognitiva conductual la persona modificas sus pensamientos, se reeduca mediante el aprendizaje. Nosotros aprendemos a través de nuestra experiencia de aprendizaje.

BIBLIOGRAFÍA INTRODUCTORIA:
Obst Camerini; J. (2004) Introducción a la Terapia Cognitiva. Bs.Aires: CATRE

C.A.T.R.E.C.
Centro de Formación Posgrado
Albert Ellis
 
 

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