Director José Maureira
Introducción
La ciencia del yoga es un sistema de autoconocimiento profundo por el cual se logra combatir la ansiedad, el estrés, el insomnio, la depresión mediante la práctica de ásanas para preparar la mente y llegar finalmente a la meditación. Mediante esta práctica frecuente y en forma constante en poco tiempo se ven resultados importantes en el ámbito emocional., Físico y espiritual. Sólo se requiere de una gran perseverancia y constancia.
El yoga ofrece un estilo de vida orientado hacia el crecimiento personal
que cubre todos los aspectos de la vida. Su repertorio incluye técnicas
para una óptima salud física y mental, para afrontar con
creatividad los desafíos de la vida moderna y para mejorar y transformar
la vida sexual. El yoga te hace sentirte a gusto con tu cuerpo, mejora
la imagen y la autoestima; aumenta el poder de concentración y la
memoria. En definitiva, el yoga ayuda a descubrir la esencia espiritual
del practicante, liberándole del miedo y de otras emociones y pensamientos
restrictivos.
El yoga mejora las relaciones sociales.
El yoga permite mejorar las relaciones con la familia, los amigos y
los compañeros de trabajo, proporcionando una nueva visión
de la vida. Procura medios para desarrollar paciencia, tolerancia, compasión
y perdón. Mediante sus técnicas se adquiere control sobre
la mente haciendo desaparecer las obsesiones y los hábitos indeseables.
El yoga enseña a vivir en paz con todo el mundo. Proporciona todo
lo necesario para armonizar y embellecer la vida.
El yoga aumenta la conciencia.
En esta monografía trataré la terapia cognitiva conductual
que es aplicada a las personas que padecen ansiedad, estrés, insomnio,
angustia, tristeza, etc., y su relación con el yoga
La terapia cognitiva
En el año 1956 el Dr. Albert Ellis inicia una nueva corriente
en psicoterapias que hoy se conoce con el nombre de Terapia Racional Emotiva
Conductual (TREC). Algunos años después, en 1962, el Dr.
Aaron T. Beck inicia una nueva propuesta en psicoterapias que denomina
Terapia Cognitiva (TC) y que muy pronto adquiriría gran prestigio
por su eficacia para enfrentar la depresión y la ansiedad. Ambas
corrientes, junto con nuevos desarrollos como la Terapia de los Esquemas
(Jeffrey Young) y otras nuevas orientaciones integradoras, conductuales
y sociales, están comprendidas en lo que hoy podríamos denominar
la “corriente cognitiva conductual” en psicoterapias.
Actualmente tanto la Terapia Cognitiva como la T.R.E.C., en sus mismas
escuelas fundadoras, han superado algunas concepciones originales, han
incorporado una visión constructivista, han adoptado nuevos recursos
y se pueden considerar "post-racionalistas". Un destacado representante
de estos nuevos conceptos es Michael Mahoney.
El paradigma de la psicología cognitiva (y las terapias cognitivas)
consiste en el principio de la mediación cognitiva. Sintéticamente:
La reacción (o respuesta emotiva o conductual) ante una situación
(o estímulo) está mediada por el proceso de significación
(o evaluación) con relación a los objetivos (metas, deseos)
de cada persona.
Las estructuras cognitivas, generalmente denominadas esquemas, que
dan lugar a las evaluaciones y a las respuestas, son el resultado de predisposiciones
genéticas y del aprendizaje generado a través de las experiencias
vividas, propias de cada persona.
Toda terapia, por lo tanto implicará una modificación
de estas estructuras con la consiguiente modificación de las evaluaciones
que logrará una modificación de las respuestas (emotivas
y/o conductuales). De esta manera, sin desconocer el enfoque médico
biológico de los trastornos, sino sumándose al mismo, este
modelo psicoterapéutico aporta al proceso de cambio el concepto
de reaprendizaje, para lo cual puede recurrir a las teorías del
aprendizaje. Entre las teorías del aprendizaje podemos citar el
modelo social cognitivo de Albert Bandura (1986). Las técnicas y
recursos psicoterapéuticos, basados tanto en la teoría como
en la experiencia clínica, abarcan un amplio espectro, .
El enfoque cognitivo conductual es cada año más dominante
entre las propuestas psicoterapéuticas y su eficacia en la práctica
clínica es cada vez más reconocida en las investigaciones
sobre diversos trastornos, tales como: depresión, adicciones, ansiedad,
trastorno de angustia, agorafobia, fobia social, disfunciones sexuales,
etc. así como sobre muchos problemas, tales como la violencia, la
ira, las inhibiciones, los conflictos de pareja y otros.
Algunas de las características prácticas más destacadas
de este modelo psicoterapéutico son:
Su brevedad.
Su centrado en el presente, en el problema y en su solución.
Su carácter preventivo de futuros trastornos.
Su estilo de cooperación entre paciente y terapeuta.
La importancia de las tareas de auto-ayuda a realizarse entre sesiones.
Contrariamente a lo supuesto por algunos que no lo han estudiado, este
enfoque apunta al acceso a estructuras muy profundas y a su modificación,
con resultados comprobados y perdurables.
La década de los 90 nos muestra adicionalmente una decidida
y creciente tendencia a la integración de los aportes de las diversas
corrientes psicoterapéuticas en la búsqueda de un abordaje
específico y más efectivo para cada tipo de patología,
con un énfasis en la prevención, el incremento de la labor
interdisciplinaria y la creciente participación del enfoque de la
corriente cognitiva conductual como eje de dicho proceso.
En la práctica actual ha alcanzado un gran reconocimiento la
incorporación al modelo cognitivo conductual de las técnicas
y recursos de las corrientes humanistas y experienciales, especialmente
del psicodrama y la terapia gestalt. También ha sido muy importante
la integración del abordaje social y el enfoque de las terapias
sistémicas del M.R.I. y la investigación del proceso interpersonal
paciente-terapeuta planteada por Jeremy Safran, entre otros aportes significativos.
Otros enfoques incorporados han sido la terapia narrativa.(White, Epston,
Gonçalves) y la terapia de los esquemas (Jeffrey Young) que aumentaron
su eficacia.
La terapia racional emotiva conductual
Las terapias cognitivas, el modelo psicoterapéutico cognitivo,
se inicia hace casi 50 años con la propuesta del Dr. Albert Ellis,
en el mismo año que se destaca como iniciador del cognitivismo.
En 1956 Albert Ellis inicia una nueva corriente con el nombre de "Rational
Therapy" luego reemplazado por el de "Rational-Emotive Therapy" (RET) o
Terapia Racional-Emotiva (TRE) y finalmente, a partir de 1994, denominada
"Rational Emotive Behavior Therapy" (REBT) que aquí traducimos como
Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC).
Esta corriente reconoce muchas variantes y escuelas, entre las que
se destaca por su investigación y amplitud de recursos la de "Cognitive
Therapy" o "Terapia Cognitiva" del Dr. Aaron T. Beck.
Actualmente la T.R.E.C., en su misma escuela fundadora el modelo ha
superado algunas concepciones originales, ha incorporado una visión
constructivista, ha adoptado nuevos recursos y se puede considerar "pos-racionalista".
EL "A-B-C" DE LA TEORÍA:
Ellis considera que el núcleo de su teoría está
representado por una frase sencilla atribuida al filósofo estoico
griego Epícteto: "Las personas no se alteran por los hechos, sino
por lo que piensan acerca de los hechos". Sintética y gráficamente
Ellis resumió su teoría en lo que denominó el "ABC"
recordando que "entre A y C siempre está B".
"A" (por "Activating Event ") representa el acontecimiento activador,
suceso o situación. Puede ser una situación o acontecimiento
externo o un suceso interno (pensamiento, imagen, fantasía, conducta,
sensación, emoción,
Etc.).
"B" (por "Belief System") representa en principio al sistema de creencias,
pero puede considerarse que incluye todo el contenido del sistema cognitivo:
pensamientos, recuerdos, imágenes, supuestos, inferencias, actitudes,
atribuciones, normas, valores, esquemas, filosofía de vida, etc.
"C" (por "Consequence") representa la consecuencia o reacción
ante "A". Las "C" pueden ser de tipo emotivo (emociones), cognitivo (pensamientos)
o conductual (acciones).
Este concepto se grafica así: A ? B ? C
Actualmente, en este modelo las relaciones se consideran más
complejas que en el esquema original del ABC, siendo todos los elementos
relacionados e interactuantes. En un análisis más profundo,
se explica que las relaciones no son ni exclusivas ni lineales ni unidireccionales
como en el esquema anterior, pero que éste es el modelo básico
y más didáctico para explicar el origen y el tratamiento
de los trastornos.
Una visión más completa de estas relaciones puede encontrarse,
por ejemplo, en la nueva edición de Reason and Emotion in Psychotherapy
(Ellis, 1994, p.20-25 y cap.3) donde se reconoce una múltiple interacción
e influencias entre las "C", las "B" y las "A", tomando las más
actuales teorías sobre las emociones, la visión "constructivista"
del conocimiento y otros temas.
Así, por ejemplo, "A" ("acontecimiento") se considera como lo
percibido por la persona, y, en cierta manera, "creado" o "construido"
mediante su selección, inferencias, supuestos, sistemas de atribución,
etc. siempre condicionado por sus metas "G" ("goals") y sus esquemas, elementos
estos pertenecientes al sistema cognitivo ("B").
O sea: B èA .
También se acepta que el tinte emotivo ("C") en parte modifica
y determina los esquemas utilizados y consiguientes distorsiones cognitivas
("B") para la construcción de "A".
O sea: C èB .
También las emociones y conductas modifican directamente las
situaciones.
O sea: C èA .
Además, existen estímulos ("A") que en un primer instante
generan una respuesta condicionada ("C") que recién luego puede
ser procesada por el sistema cognitivo.
O sea: A èC .
LAS CONSECUENCIAS ("C"):
Con respecto a las consecuencias o reacciones (conductas y emociones),
la REBT distingue entre las "apropiadas" ("funcionales" o "no perturbadas")
y las "inapropiadas" ("disfuncionales", "perturbadas" o "auto-saboteadoras").
Las emociones (o conductas) disfuncionales se caracterizan por:
Causar un sufrimiento innecesario o desproporcionado con respecto a
la situación.
Llevar a (o implicar) comportamientos "auto-saboteadores" (contrarios
a los propios intereses u objetivos).
Dificultar (o impedir) la realización de las conductas necesarias
para lograr los objetivos propios.
Están asociadas a demandas absolutistas y otras distorsiones
cognitivas (concepto fundamental de esta teoría que se describe
más adelante).
LAS COGNICIONES ("B"):
Con respecto a "B", para una mejor comprensión de sus conceptos,
Ellis y Dryden (1987) ejemplifican algunas cogniciones:
Observaciones (no evaluativas) que se limitan a lo observado: "El hombre
está caminando".
Inferencias (no evaluativas) que incorporan hipótesis o supuestos
que pueden ser acertados u erróneos: "El hombre que está
caminando intenta llegar a la oficina, está apurado, etc."
Evaluaciones preferenciales: "Me gusta dormir la siesta". "Deseo aprobar
el examen".
Evaluaciones demandantes o "deboperturbadoras" ("musturbatory"): "Necesito
absolutamente ser valorado por mi tío". "Debo absolutamente rendir
un examen perfecto".
Las evaluaciones serán denominadas por Ellis: "creencias" y
calificadas de "irracionales" las demandantes y de "racionales" las preferenciales.
Las evaluaciones demandantes (llamadas por Ellis: creencias irracionales)
se caracterizan por su rigidez y total intolerancia a la frustración.
Estas demandas pueden estar dirigidas hacia uno mismo, hacia los otros
o hacia el mundo en general. (Por ejemplo: "Yo debo ser exitoso", "tú
debes amarme" o "la vida debe ser fácil").
Las actitudes demandantes representadas por las citadas expresiones
conducen a las emociones (o conductas) disfuncionales o "auto-saboteadoras",
que caracterizan a los trastornos que los pacientes intentan eliminar...
En este momento resulta interesante señalar que la calificación
de racional o irracional en el lenguaje de Ellis se centra en las consecuencias,
acordes o contrarias a los objetivos de las personas, excluyéndolo
de la calificación de "racionalista" que algunos erróneamente
le han querido atribuir. Confirmando lo antedicho, leemos: "Aceptando que
las personas tienden a dirigirse hacia sus metas, lo racional en la teoría
de la RET es "lo que ayuda a la gente a alcanzar sus metas y propósitos
básicos, en tanto que "irracional" es lo que se los impide."(Dryden
1984). Por lo tanto, la "racionalidad" no puede definirse en forma absoluta,
sino que es relativa por naturaleza." (Ellis & Dryden, 1987, p.4).
Finalmente, simplificando su enfoque, Ellis observa que todas las demandas
absolutistas pueden agruparse en tres clases:
Demandas sobre uno mismo ("yo debo..." o "yo necesito...").
Demandas sobre los otros ("él debe..." o "tú debes...").
Demandas sobre el mundo ("el mundo debe..." o "la vida debe...").
La alternativa filosófica planteada por Ellis consiste en declinar
la "filosofía demandante" y reemplazarla por una "filosofía
preferencial" de metas y deseos motivadores.
AUTOACEPTACIÓN Y HUMANISMO:
Con respecto a la autoestima, integrante del autoconcepto, Ellis considera
que implica una autoevaluación o "puntuación" en una escala
de valor que se origina a partir de: (1) nuestros éxitos o fracasos
con relación a metas o ideales y (2) las opiniones (reales o supuestas)
de otras personas (en especial las significativas) sobre nosotros.
Según Ellis esto puede ser una fuente de trastornos, ya que
puede conducir tanto a una sobrevaloración insostenible como a una
desvalorización peligrosa ante fracasos o rechazos, elemento central
de las depresiones y factor integrante de la ansiedad.
Ellis, la considera irracional, por cuanto:
1°) Nadie tiene éxito en todo ni fracasa en todo y es imposible
asignar un valor "general" a una persona como tal. ("Ni sobrehumanos ni
subhumanos, simplemente: humanos").
2°) Lo apropiado es calificar a las acciones y no a las personas.
3°) La opinión de otros no puede modificar lo que realmente
somos.
Como alternativa, Ellis propone el concepto de "autoaceptación"
consistente en algo que podríamos llamar "el amor incondicional
a nosotros mismos", querernos y valorarnos por el hecho de existir, sin
calificarnos en ninguna escala de valores (podemos calificar las conductas,
pero no a las personas). Esto mismo, también vale referido a los
otros.
Esta filosofía es eminentemente humanista y Albert Ellis define
su enfoque como "humanístico", "humanístico existencial"
o "humanístico científico" en reiterados escritos.
Esta orientación es defendida por Ellis por muchas diversas
razones, entre las cuales destaca:
El reconocimiento y aceptación de las personas como humanos
falibles (ni "sobrehumanos" ni "subhumanos").
La ubicación del hombre en el centro de su universo, es decir
como el principal responsable de alterarse o no (sin ignorar las limitaciones
y condicionamientos biológicos, ambientales y circunstanciales.
Una reestructuración cognitiva
El año último, un panel de expertos convocados por la
Academia Americana de Medicina del Sueño y los Institutos Nacionales
de Salud de Estados Unidos concluyó que la terapia cognitiva-conductual
es la primera línea de tratamiento contra el insomnio.
¿En qué consiste? Sencillamente suma a los métodos
tradicionales-técnicas de relajación, control de estímulos
que atentan contra el sueño- el abecé de la terapia cognitiva:
la reestructuración cognitiva, que reencauza los pensamientos erróneos
sobre el sueño, como suponer que tenemos que dormir ocho horas diarias
dentro de una franja horaria específica, sin tomar en cuenta el
reloj interno subjetivo, que tal vez no responde al común de los
mortales y está en la raíz del insomnio.
De hecho, la práctica de yoga ha demostrado eficacia en el control del estrés, enemigo público número uno del sueño. Un estudio reciente publicado en el Indian Journal of Phisiology and Pharmacology demostró que en apenas diez días los niveles de ansiedad se reducen considerablemente a través de un programa que incluye la práctica de yoga y meditación.
Otro estudio indagó el efecto de la repetición silenciosa de mantras-palabras o frases con un sentido espiritual- en el control del estrés y concluyó que esta práctica mental, corporal y espiritual es eficaz para reducir el estrés y controlar el insomnio.
David Lifar propone practicar yoga y meditación como caminos
que conducen a la paz de la mente, "instrumento de vital importancia para
reducir el impacto del estrés" y conciliar el reparador sueño.
En la práctica del yoga el practicante observa los reflejos de
sus pensamientos, de su mente, de su conciencia y de sus acciones, y se
corrige a sí mismo. Este proceso nos guía hacia la observación
de nuestro interior.
En la terapia cognitiva conductual la persona modificas sus pensamientos,
se reeduca mediante el aprendizaje. Nosotros aprendemos a través
de nuestra experiencia de aprendizaje.
BIBLIOGRAFÍA INTRODUCTORIA:
Obst Camerini; J. (2004) Introducción a la Terapia Cognitiva.
Bs.Aires: CATRE
C.A.T.R.E.C.
Centro de Formación Posgrado
Albert Ellis
Preguntas, Comentarios, Referencias e-mail:info@yogakai.com