El Yogui Artista
Profesorado de Yoga - Yoga Kai 2007
Autora: Elena Elizalde
Desde los 15 años he sentido una gran necesidad de pintar y de hacer esculturas en cerámica y otros materiales. Paralelamente surge mi dedicación al yoga y al descubrimiento de mi Yo, y es por eso que decidí escribir este trabajo, para entender todo este proceso.Ajit Mookerjee es un conocido escritor de la India, y sus investigaciones sobre la India y el Tantra, se han basado en el estudio de las imágenes y dibujos que se usan para la práctica del yoga, y que nadie había reconocido como un arte en sí mismo. Su teoría es que” Uno es todo “, y que el yogui ve todas las cosas en sí mismo, y a sí mismo en todas las cosas, y que para captar la visión de la unión, hay que captar la visión de la conciencia.
El nos explica que Prakriti es la energía femenina, es la base, y es el objeto a percibir, que Purusha es la conciencia pura, es él que percibe, y Ananda es la unión de los dos, y es el estado de conciencia de felicidad.
El yogui artista encuentra el macrocosmos en su interior, y logra el completo equilibrio, elimina la dualidad, las divisiones y tensiones, para lograr la felicidad infinita, y concentrarse en un solo punto, Bindu, trascendiendo los límites de la mente y de los sentidos. El nos explica que la meditación profunda llamada Dyana, sucede cuando no hay diferencia entre lo meditado y el meditador. El artista mantiene este estado por bastante tiempo y mantiene la calma para estar receptivo a lo que se manifieste de las profundidades de su conciencia. La visión del Yo es limitada, pero la visión contemplativa, produce formas y símbolos, y esos son utilizados como estímulo de concentración, para producir la síntesis y la unión. Cuando se produce esta visión sutil, ella genera su propio sonido y un color dinámico, y se abre a un lenguaje de formas abstractas. La precondición para esta experien cia es un estado de silencio interior y equilibrio, para que se produzca el sonido primordial o sonido metafísico, en donde todo se convierte en un sonido de vibración: OMMLas figuras geométricas, el punto, la línea, el círculo, el triangulo y el cuadrado representan las energías básicas del universo.
El mandala, que quiere decir circulo en sánscrito, es le símbolo de la esencia que retorna a sí misma, es el Todo, trasciende lo opuesto, no termina nunca, es la imagen de uno mismo, y su centro representa la identidad estable, que incorpora todo, es expansión y retracción del espacio, al mismo tiempo.
El triangulo es solo encierro.Los colores tienen cada uno su simbolismo, y cada tendencia tiene su color propio: Sattva que es la fuerza ascendente o centrípeta expresada en la fuerza de cohesión, y en la aspiración hacia la Realización, es blanca. Tamas, la fuerza descendente o centrifuga es la tendencia a la descomposición , y su color es el negro o el azul oscuro. Raja que es la tendencia al movimiento circular, es la fuerza creativa y su color es el rojo.
Es a través de vibraciones de estos elementos sutiles que los cinco elementos se materializan cambiando la onda de la luz, que se refracta en el objeto, y que va hacia la retina del ojo, impulsando al cerebro, y allí es donde se convierte en las percepciones de colores. Cada color es la vibración de vida que se expresa en una frecuencia de energía. Cada chacra tiene su color o vibración, cada elemento y cada planeta tiene su color o vibración.
La iluminación interior es Luz de Luz y es el objeto de la Contemplación. El yogui artista profundiza su entendimiento de grosero a sutil, y de allí a lo absoluto. Solo a través de este viaje se llega a la intuición de la naturaleza del universo. La percepción yogui se produce en el tercer ojo espiritual, y con el proceso de concentración el centro se abre, y ello coincide con la apertura de la conciencia yogui, y entonces siente el poder que irradia, y ve una luz grande como el sol. El verdadero artista, está siempre conciente de su rol de vehículo de la verdad. Su visión interior le puede venir como locura divina, y la verdad le es revelada en un éxtasis, igual como le sucede a los científicos. La ciencia, la metafísica y la filosofía deben converger en el artista con misticismo personal, que penetra en la realidad confusa de la
experiencia para extraer el principio del Ser. El mundo que experimentamos es relativo. El artista yogui se mantiene a sí mismo en una relación más profunda y amplia con el Cosmos. La poderosa urgencia que experimenta con el UNO MISMO, que es el estado de totalidad, y el profundo éxtasis que se logra es metafórico del éxtasis psico sexual, y el artista debe conservar la energía, que en el acto sexual se pierde, y la convierte en creatividad. Para él el arte que se le revela es la verdad de su significado personal. El arte nos despierta el sentido de la real, y su vocabulario va de nuestro mundo senso perceptivo a la palabra, el sonido, la línea, y las sustancias plásticas para llegar a la raíz del significado artístico. El arte empieza con un desorden para encontrar un equilibrio más alto, y entonces trasciende su función como un medio o un lenguaje para convertirse en un viaje. Empieza como algo personal intenso y termina por agregarle recursos nuevos a la experiencia humana. Desde esta perspectiva, espacio y tiempo pierden su sentido y son condiciones para la evolución del artista. El valor está solamente en la profundidad y en la calidad de las visiones interiores del artista, y su trabajo culmina en un simultáneo diagrama de sí mismo y del mundo interior. Su mente se convierte en un puente entre la física de los átomos y las orbitas de los mundos planetarios, y funde las polaridades de los opuestos.Yoga arte ofrece una total percepción de TODO ES UNO.
Swami Maitreyananda habla del yoga artístico como vía de realización y nos dice que tanto en el Arte como en la vida en general, el artista es el discípulo de su maestro interior, de aquella voz interna que resuena íntimamente más allá de toda contradicción. El artista también es un arquetipo universal, ya que el arte es una de las potencialidades para la experimentación con la que hemos nacido, pero no es una potencialidad adquirida por una técnica o aprendizaje, ni siquiera por una experiencia personal. Precede a todo esto ya que el artista está dentro de cada uno, más o menos latente, y para sacarlo a la luz, requiere una exploración de nuestra dimensión espiritual. Ante todo debe abrirse el canal de percepción que permita una expresión libre de la personalidad, libre de la voluntad individual, la obra que realiza el yogui está concluída antes de empezar, y es de carácter cósmico.
El artista yogui trabaja en su mirada interior, la mirada exterior, la necesidad de espiritualidad, la presencia del cosmos en su vida.
Aprendemos a mirar, y nos estamos refiriendo a la mirada como comprensión y no a la capacidad visual, desde nuestro patrimonio visual y a través de la elaboración de nuestro registro personal de imágenes. Mirada y memoria se entrelazan y así se amplía nuestro espacio interior, se abren nuevas puertas a la sensibilidad.
Cuando miro, parto de una realidad que creo conocer y descubro otra que ignoraba, establezco un puente entre lo que entra por mis ojos. Cada persona es una mirada en el mundo y un objeto para ser mirado. Cada cuerpo tiene una forma de mirar que le es propia, y esa particularidad condiciona su visibilidad como cuerpo diferente de los otros. El arte está hecho en función del tiempo, del cambio.
Como decía Miguel Angel:
“Al hacer me hago, al realizar me realizo”
Dicen que el símbolo perfecto de la vida es el espiral, porque uno vuelve sobre lo mismo, pero desde otro lugar. Las cosas vuelven a repetirse, pero en otro nivel, y lo que puede parecer una repetición, es una reflexión diferente.
El arte va al encuentro de aquellos seres que son capaces de surgir como el ave fénix, y convertir la sensibilidad y la poesía en materia, para compartirlo con los demás.
El artista con sus ideas, sentimientos y percepciones, plasma y expresa una fuerza que proviene de su alma, en una ceremonia alquímica, combinando distintos elementos. Es un viaje a lo desconocido, una experiencia nueva, una emoción distinta.Y como dice Osho en su libro sobre la creatividad: Siempre que creas saboreas la vida, y dependerá de tu intensidad, de tu totalidad.
Un libro que me acompaña desde hace 10 años, se llama
“El camino del artista” escrito por Julia Cameron, y me ha ayudado a investigar sobre el campo de la creatividad.
Ella nos explica que los artistas debemos alinearnos internamente para conectarnos con la energía creativa del universo, que es un océano eléctrico en donde estamos todos inmersos, Y entonces creamos una alianza con el Gran Creador lo que nos va a ayudar con nuestras posibilidades creadoras, y nos va a ayudar a abrir las puertas de la sincronicidad, para que todo fluya libremente. La creatividad es oxigeno para nuestra alma, y si ella se corta nos enloquecemos y nos volvemos salvajes y sentimos sensación de asfixia. Como artistas somos viajeros eternos, en donde estamos permanentemente descubriendo cosas nuevas, y viviendo sensaciones nuevas.
Para poder desarrollar este poder creativo el artista debe de tener Reglas Sagradas que lo ayudaran, necesita aceptación de sí mismo y de su entorno, y aceptar toda idea creativa como a un niño que merece nuestra protección. Todo éxito va precedido de fracasos anteriores, pero todo nace de la generosidad, y de nuestra conexión con la fuente espiritual.Para mi, el camino está abierto, y yo debo seguir transitándolo con la máxima libertad posible, para encontrar la paz, la felicidad y la realización interior.
Elena Elizalde
Julio del 2007Bibliografía:
Ajit Mookerjee – Yoga Art
Swami Maitreyanda – El yoga artístico
Julia Cameron – El camino del artista.
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