Instituto Yoga Kai Palermo Soho Buenos Aires
Director José Maureira


Simbología del Hatha yoga

por Sebastián Santamarina
e-mail: percutian@hotmail.com

Profesorado de Yoga - Yoga Kai 2008

Introducción

Los  símbolos organizan y señalan caminos a tomar y formas de hacerlo.
Contienen un complejo concepto en una simple palabra o dibujo.

El simbolismo explica una realidad que es difícil de expresar con palabras. Esto se aplica sobre todo a las enseñanzas en la medida que provienen de una época en que pocas personas sabían leer y escribir. Los seres humanos vivimos mucho más en función de los símbolos y metáforas de lo que creemos. La publicidad omnipresente en nuestras vidas se basa en la utilización de los símbolos. El tránsito mundial se encuentra organizado con ellos.

  Sabemos poco sobre las significaciones, los símbolos y las metáforas porque flotamos en la superficie de la vida como una hoja sobre el agua, demasiado absorbidos por las actividades de este mundo para analizar profundamente nuestra vida. Es evidente que los antiguos vivían en estrecha relación con símbolos y metáforas.

Empezar por comprenderlos  será primordial en nuestra enseñanza.
 
Para empezar es importante saber que yoga  significa unión, camino o vía. Unión del cuerpo con la mente y de la mente con el alma. La unión del alma individual con el Espíritu Universal es yoga.

  Basta con abordar psicológicamente en lugar de fisiológicamente el término Hatha para aprender más acerca de que este yoga es físico y espiritual. “Ha” significa sol, el sol de nuestro cuerpo, es decir, nuestra alma; y “tha” significa luna, la luna de nuestra conciencia. También representan el principio masculino y femenino, el yin y el yang. Los dos juntos representan el equilibrio.

  El sol que es nuestra alma nunca se apaga, mientras que la mente o conciencia experimenta fluctuaciones, modulaciones, humores y altibajos como las fases de la luna.

  El cuerpo es perezoso, la mente vibrante y  el alma luminosa. Las prácticas yóguicas desarrollan el cuerpo hasta el nivel vibrante para que así cuerpo y mente, vibrando juntos, se vean atraídos a la luz del alma.
  Practicar yoga es, entonces unir el cuerpo con la mente. Para la persona cultivada es también unir la mente con la inteligencia, y para la persona más cultivada aún, es unir el cuerpo, la mente y la inteligencia con lo profundo del alma.

  Trascender los numerosos aspectos de la personalidad resultará extremadamente difícil, o casi imposible, sin un trabajo conciente. El simbolismo ayuda mucho a aclarar esas complejidades.

El yoga como disciplina tiene sus ocho partes o miembros hace miles de años.  Son Yama(código de conducta basado en la no violencia,verdad y desapego) , Niyama(limpieza , austeridad, entrega), Asana(postura física), Pranayama(regulación del prana), Pratyahara(interiorización), Dharana(concentración), Dhyana(meditación) y Samadhi.
 
   El alma es la semilla. Mediante el trabajo en la conducta y formación de la personalidad se eleva dando una estructura de protección para fomentar la concentración y la interiorización generando el autoconocimiento. El tronco sobre el cual se sostiene este trabajo son los asanas como práctica. El control del prana pone al ser en contacto con el aire y la energía vital como las hojas de un árbol absorbiendo la energía con su fotosíntesis. En esa protección surge el estado meditativo para culminar en un estado de madurez espiritual adquiriendo el samadhi o conciencia plena.

Bien nos ayuda a comprender el proceso simbólico como el crecimiento de un árbol. Lento, sereno y firme de la raíz hasta el último brote, madurando. Así lo vio B.K.S. Iyengar.

Los Asanas

Paro de cabeza
Inclinarse hacia delante a partir de la posición de parado para ubicar la cabeza, sede del intelecto, sobre el suelo, es un símbolo de humildad. Como si se rindiera homenaje a lo divino.
El hecho de levantar los pies en el aire equivale a abandonar la seguridad terrestre.

El cerebro humano ha sido cuidadosamente preparado para que el hombre se convierta en el receptáculo de la chispa divina. El universo necesitó de un ser autoconciente. Para desarrollar esta conciencia es necesario desenraizarse poniendo los conceptos y  el fin de la vida cabeza abajo. En la postura de equilibrio sobre la cabeza, lo que estaba enraizado en la tierra ahora se enraíza en el cielo. El alimento que venía de la tierra ahora está asegurado por las fuerzas superiores que vienen de lo alto.
Cuando sus pies, que estaban simbólicamente arraigados en la tierra se arraigan en el cielo, el alimento que usted recibe no es más intelectual ni filosófico sino espiritual. Estar enraizado en el cielo significa recibir un alimento de procedencia divina. Significa también estar enraizado en los ideales y la ética que usted creó. Tener la cabeza en el suelo, bien enraizada, significa tener un intelecto práctico y bien desarrollado. Una percepción intuitiva ampliada.

Desarraigo.
El hecho de mantenerse sobre la cabeza esclarece la mente, no sólo en relación con las emociones sino también en relación con la palabra.
Tenga conciencia de que la presión que siente en este asana es la de su propio cuerpo y de que los fardos llevar en la vida son los suyos; llevar el peso o la responsabilidad de otro no es su misión.
Una conciencia más aguda muestra que las grandes inspiraciones no provienen del ego, que es en realidad el origen de todos nuestros problemas.
 
Aprender equilibrio y valor.

Cuando usted esté apoyado sobre la cabeza piense:”esta es otra forma de ceder”.
Una vez que es posible mantenerse con facilidad en la postura sería bueno relacionarla con el pensamiento espiritual.

La Vela

En primer lugar la imagen: la vela, firme y estática en su cuerpo. En su extremo la llama ascendente, sensible a los cambios de aire. Necesita de esa base para no dispersarse, para permitir la ascensión recta hacia el cielo.
  La garganta, sede de la testarudez necesita relajarse y estirarse para permitir la comodidad.
  Adoptar una posición tan desacostumbrada como esta postura puede asimilarse a recibir la advertencia de estar preparado para lo inhabitual o lo extraordinario en la vida.
  Los dolores de la nuca son por algo nuestro o por el hecho de que los otros se niegan a plegarse a nuestra voluntad. El abandono al asana que debemos realizar es simbólico del que debe realizar nuestra voluntad respecto a una fuerza mayor que regula toda manifestación de vida.
  Que la llama espiritual arda día y noche en el tabernáculo del corazón, lugar de encuentro de los mundos en que debo vivir. Y que mi voluntad sea la primera ofrenda depositada en el altar de la vida misma.

El triángulo

El triángulo es un símbolo de poder.
El que comienza necesita alimentarse en tres campos: el cuerpo, la mente y el alma.
Los lógicos consideran el lenguaje como una relación triangular: está el emisor, el mensaje y el receptor
En las relaciones humanas está la trinidad padre, madre e hijo.
Respecto a este asana, los factores decisivos de equilibrio son la altura, el ancho y el largo del cuerpo, de las piernas y de los brazos. La ejecución armoniosa de Utthita Trikonasana significa que el individuo está bien equilibrado y bien centrado.

Shiva, el señor del yoga, con un cetro de tres puntas en la mano representa el estado de Satchitananda( verdad, conciencia y beatitud).

Corazón puro, cuerpo puro y mente pura.

Paschimottanasana
Pinza sentado

Ceder es la gran lección enseñada por este asana. Suavidad y expansión se instalan a partir de las profundidades del yo.
No poder mirar atrás ni por encima de uno expresa particularmente bien esta idea de abandono. En la aceptación de esta situación reside la humildad. Las manos, por las cuales pasan mejor el contacto afectuoso y la presión tranquilizadora, agarran los pies, cimientos del ser. Cediendo nos “agrandamos”.

  Humildad. Paciencia

El hecho de inclinarse hacia el suelo, hacia la tierra, orienta no hacia el fin de la vida sino a su principio. Conectando con nuestro niño interior, entregados y desprovistos de protección innecesaria en nuestro camino a lo profundo del ser.

Confianza. Respuestas interiores.

Las respuestas que hay que encontrar dentro de nosotros mismos nos llevarán a inclinarnos ante la sabiduría divina. Ante las fuerzas superiores, universales.

El arado

El arado. Instrumento de labranza. Ablanda la tierra para permitir el sembrado. Rompe las durezas del suelo para facilitar la nueva vida. El arado es un símbolo masculino penetrando en el surco femenino  de la tierra para producir la fecundación.
 Labrar la tierra es mantener con firmeza el arado a fin de remover el suelo, cavando profundos surcos, abriendo profundas ranuras y pulverizando la tierra. Así hay que trabajar el terreno de la mente y volver a trabajarla para que se mantenga abierta y receptiva.
Cuando usted adopte esta postura pregúntese: ¿Qué tengo que labrar en mi vida? ¿Cuáles son las palabras duras que debo destrozar? ¿ Qué quiero plantar en mi terreno?
El campo es el Dharma; las malas hierbas son el aferrarse a la existencia terrestre, la suficiencia y el miedo; el arado es la vía que conduce a la sabiduría, a la siembra y a la cosecha de frutos.
receptivo. La vieja costra de avidez, venganza, dureza y sordera debe romperse para poder sembrar los granos del entendimiento y la compasión. La semilla del saber sólo puede brotar en suelo fértil.

Mirar más profundamente.

El arco

En la tradición budista el arco representa la voluntad.
Un arco bien hecho y bien equilibrado se pliega igualmente de un extremo al otro. Sin rigidez. Aplicando la resistencia justa
Para el hinduísmo, la sílaba OM es el arco, la flecha es su espíritu y el Sí último(Brahma), el blanco. La concentración sin falla es la acción. El blanco flechado es la realización.
El dominio del arco requiere sensibilidad y fuerza equilibrada. Los que dominan esas dos cualidades- fuerza y sensibilidad- también adquieren rapidez.

Equilibrio y precisión.

La postura del arco es aceptar la posición contraria. La garganta descubierta, sede de la voluntad personal, se vuelve muy vulnerable. Simbólicamente el arco es masculino y femenino a la vez y reúne los contrarios que son elasticidad tensión y renunciamiento.
El buen tirador se toma a si mismo como blanco y puede lograrlo. Nosotros imponemos nuestros propios límites.  La voluntad demasiado obstinada traba nuestro progreso.

La cobra

La serpiente es un símbolo de sabiduría y fertilidad. También representa la tentación, el bien y el mal. Son pocas las personas que no le temen. El hecho de que cambien de piel es también un símbolo de renovación y resurrección.
La serpiente posee gran flexibilidad  y esta postura la requiere.
La cobra se yergue, elevando su pecho como muestra de poder. En esta postura nuestro pecho se eleva sostenido por el poder de los brazos. Adoptar una actitud firme y elevada  como una cobra poderosa.
La kundalini se simboliza como una serpiente enrollada en la base de la columna que asciende cómo espiral a través de ella. Esta sería una postura propicia para permitir esa ascensión.
Las serpientes son grandes observadoras. Esta postura lo requiere.  ¿Cuanto puedo mantener mi posición de observador?
Las serpientes se desplazan prácticamente sin ruido, la sabiduría se acerca del mismo modo. También la tentación. Ser buenos observadores será entonces imprescindible.

El árbol

Símbolo de vida. Hogar de miles de criaturas. Criatura inmensa e invencible. Pero un árbol muy rígido se rompe en las tormentas o se cae al no poder tolerar el empuje del viento. Otros, flexibles como el sauce tocan el piso y vuelven a ascender.
La naturaleza cíclica del crecimiento del árbol se parece a la evolución del hombre a lo largo de las edades de su vida.
Esté donde esté el árbol no tiene más opción que compartir.

Alineación, rectitud, fuerza.

Visualizar un árbol en la postura es de gran ayuda. Raices alimentándose del suelo. En su extremo más alto creciendo, alimentándose del cielo. Tan atento al cielo como a la tierra.
En su crecimiento el árbol se rodea de sucesivas capas para seguir protegiéndose. Reflexionar en la postura sobre lo que me cubre y de que me protege.
¿A que estoy arraigado?
También aquí pesa  la imagen del “árbol del yoga” de Iyengar.
Crecer hacia el cielo con cimientos firmes. Flexible y atento a las circunstancias. Como un árbol.

El pez

Los griegos decían que el pez transporta el alma humana en sus entrañas. Dos peces frente a frente sobre un pedestal en forma de loto simbolizan la felicidad para los tibetanos. Moverse en el agua exige fuerza y elasticidad vertebrales. Practicar la postura con la gracia y elegancia  de un pez en el agua sería un buen punto de partida.
En esta postura el pecho y el corazón están expuestos como la cima de nuestro cuerpo. La mente tendrá necesidad de la toma de conciencia a través del corazón, del pecho abierto de este asana para asegurarse una visión completa.
El sacrificio por una noble causa fue simbolizado por el pez en numerosas culturas y creencias. Cuando usted practique este asana piense en lo que está sacrificando o tiene necesidad de sacrificar en su vida.

La tortuga

El Bhagavad-Gita dice: “ Cuando, ala imagen de la tortuga que se repliega en todas partes, él(el discípulo) retira sus sentidos de los objetos sensoriales se afirma la sabiduría”.
La tortuga simboliza la  paciencia , la resistencia, la sabiduría y una gran interiorización.
Este asana entraña un sentimiento de vulnerabilidad. Brazos y piernas no se encuentran disponibles para movimientos rápidos ni huidas. Aunque, paradójicamente, replegarse dentro del caparazón es una gran protección. También puede ayudar a alguien de temperamento fuerte a sosegarlo.
Reflexionar en la postura. ¿de qué me protejo?. Trabajar la paciencia. Aminorar la velocidad de la vida.

El loto

El loto simboliza los contrarios: nacimiento y muerte, masculino y femenino y la interacción de las fuerzas creadoras. En Oriente, el loto representa niveles de conciencia, y la flor completamente abierta se asocia con Buda. Tanto para los hindúes como para los budistas, el loto simboliza la realización espiritual, la floración del potencial humano. Cada uno de los pétalos simboliza un mundo en particular así como una etapa en el desarrollo espiritual del que está en la vía.

El loto crece en aguas pantanosas. Su flor nace dentro de esas aguas y le lleva varios días crecer y ascender a través de ellas. Recién cuando asciende a la superficie se abre, inmaculada y esplendorosa, de cara al sol. De la misma manera la ascensión espiritual del hombre se da en un mundo contaminado por la información y la decadencia. Al hacer esta postura sería bueno ”mirar al sol”. Concentrándose en el Uno. Trabajando la universalidad del pensamiento y sentimiento. El despertar espiritual aumentará gracias al esfuerzo constante tendiente a erradicar el egoísmo.

Belleza, gracia, divinidad, tranquilidad.

Conclusiones

El asana es preparación con el fin de profundizar la búsqueda sobre sí mismo
Todos los asanas, excepto los de las estructuras, llevan un nombre procedente del reino vegetal o animal porque pertenecen al mundo en el que están los hombres. Quizá simbolizando que el humano no está separado de la creación en su totalidad. El trabajar sobre esos símbolos nos permite comprender que muchas de sus características son las nuestras. Abrir  las compuertas a esos recursos interiores es necesario para alcanzar su significación  , enriqueciendo nuestro enfoque  en la práctica personal (sadhana) ayudándonos a comprender su dimensión espiritual .

Subrayo la relación existente entre el cuerpo, lo mental y lo emocional. Dependencia, interdependencia e interacción.

 En la medida de lo posible hay que aprender todo lo referido a la relación entre el cuerpo y la mente para que puedan trabajar juntos y no enfrentarse.
Es por esto que no es suficiente mantener una respiración armoniosa durante la práctica de las posturas. Sin duda esto ayudará pero jamás reemplazará la reflexión y la focalización sobre las cualidades que queremos hacer nacer en nosotros.

En este trabajo sólo nombro algunas posturas. Queda en cada uno investigar en su fuero íntimo cuales son los propios símbolos activados en cada postura. Pero es evidente que los nombres no son casuales y fueron puestos ahí como la punta del iceberg del trabajo en cada uno. Saber entrever lo profundo en lo cotidiano nos hace crecer. Y de eso se trata.

Bibliografía consultada:

- Claves del Yoga, Danilo Hernández

- El árbol del yoga, B.K.S. Iyengar

- Simbología del Hatha Yoga, Swami Sivananda  Radha
 
 

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