“YOGA Y LOS PARES DE OPUESTOS” Autores: SILVINA GUALCO, MARINA DIZ, RICARDO ORTEGA
Profesorado de Yoga - Yoga Kai 2008
INTRODUCCIÓN
Nuestro trabajo tendrá como eje temático la dualidad presente en el universo -y sus componentes- y la función del yoga como disciplina integradora que armoniza el desequilibrio del ser humano como parte del mismo. Para profundizar el tema, lo abordamos desde distintas teorías que hacen referencia a los pares de opuestos presentes en el universo e intentamos resaltar al yoga como foco de integración, unión y equilibrio vital para la existencia humana.
Vivimos en un mundo en el que operan fuerzas opuestas, energías positivas y negativas, un espacio de contradicción y conflicto, de desequilibrio constante... donde lo único permanente es, valga la paradoja, la impermanencia de los componentes y su relación. No por desequilibrante todo lo que ocurre en el mundo que nos rodea tiene carácter negativo. El avance tecnológico, la evolución de la medicina, la evolución de la sociedad en general son necesarios y positivos pero como todo cambio desestructura, desestabiliza a las partes involucradas.
En este escenario, el ser humano que forma parte del todo, se ve inmerso en un juego de fuerzas. Aun más, su naturaleza misma es dual y contradictoria. La conciencia del hombre vive limitada, circunscripta, muchas veces a la mera superficie de su ser. En su interior yacen energías y facultades de las cuales el hombre apenas se entera de su existencia en el transcurso de toda su vida. Cualquiera de ellas, desarrollada serviría para transformar la vida del hombre.
Los niveles de conciencia y sus facultades actúan con independencia los unos de los otros. El cuerpo busca algo distinto de lo que quiere la voluntad, los sentimientos reaccionan en contra de las ideas y convicciones. Es enorme la cantidad de energía que consumen tales tensiones… Como sujetos, nos encontramos en una búsqueda permanente de armonía de nuestra naturaleza. El yoga nos ayuda en este sentido, no anulando ni desconsiderando lo contradictorio en nuestro ser sino integrándonos, uniéndonos para tender al equilibrio. Esta unión trasciende del ser hacia el todo, hacia el universo y el Ser universal, concebido este según la creencia propia.
El yoga surge como un camino para lograr el mayor equilibrio entre cuerpo físico, mente y energía vital o prana. Como esta separación remite a la existencia de un solo cuerpo, por lo que vale inferir que si el desequilibrio se produce en uno de estos, se afecta automáticamente a los demás. La falta de movimiento es ejemplo de bloqueo energético y el mismo se expresa en síntomas, por lo tanto si abordamos la practica desde el cuerpo, la persona seguramente comenzará a cambiar el registro mental de su padecimiento y de este modo experimentará cambios espiritualmente positivos partiendo de la armonización de la energía vital. En este mismo sentido, la práctica de pranayamas dentro de la disciplina es la armonización a partir de la respiración.
Existe del yoga, otra herramienta que nos ayuda a unirnos, integrarnos y armonizarnos: la meditación. Cuando logramos observarnos, podemos percibir el desequilibrio y obtener autoconocimiento para lograr la tan anhelada unión. La constancia, voluntad y alineación con la meditación, es la clave para lograr la eficacia y el crecimiento como seres tanto en evolución propia como en sociedad, fortaleciendo el entorno. Este equilibrio propio tendría el doble sentido de colaborar con la armonía del todo y volver al todo a un nivel de desequilibrio tolerable para la vida armónica del propio sujeto.
Yoga significa unión. En los sistemas filosóficos y religiosos de la India se usa en el sentido de realizar la unión del principio espiritual del hombre (atma) con la Divinidad (Brahma) pero también significa la unión consciente del aspecto material del hombre con su aspecto espiritual y de la personalidad superficial con la personalidad profunda. Es el estado de integración, de unificación consciente de los aspectos superficiales, profundos y superiores del hombre. Yoga es el conjunto de técnicas precisas y sistemáticas que conducen al desarrollo de determinados niveles de conciencia y a la integración de tales niveles en una sola unidad de conciencia total y permanente.
Tal definición del Yoga implica que el hombre carece de estas cualidades en el grado, por lo menos, que podría tenerlas. En efecto, el Yoga nos afirma que el hombre vive de modo muy limitado en múltiples aspectos de su naturaleza. Sobrepasar estas limitaciones desarrollando todas las posibilidades naturales que el hombre encierra dentro de sí mismo y permitirle vivir sus valores espirituales sin interferencias, es la finalidad del Yoga. Practicar yoga es por tanto unir el cuerpo con la mente. Para la persona cultivada, es también unir la mente con la inteligencia, y para la persona aún más cultivada es unir el cuerpo, la mente y la inteligencia con lo profundo del alma. El ser humano es mucho más que un cuerpo y un espíritu, es un sinfín de diferentes aspectos, los cuales sin estar armonizados se confrontan creando inevitables conflictos. Es como un instrumento compuesto de diferentes cuerdas, las cuales deben estar afinadas en perfecta armonía, que si tan sólo una de ellas no lo estuviera, la melodía se vería afectada.
Nuestro desequilibrio, en muchas oportunidades, se debe al completo abandono de alguno de nuestros aspectos esenciales. De la misma manera que un ave precisa una perfecta armonía entre sus dos alas para volar, si deseamos crear la situación propicia para que yoga se manifieste, será imprescindible utilizarlo como una herramienta para crear armonía entre todos los diferentes aspectos, asó como superar opresiones y restricciones físicas, mentales, energéticas, sentimentales e intelectuales. El mundo del hombre primitivo no era más que una cueva, y sus límites eran el bosque y el río. El hombre moderno, en sus grandes esfuerzos por conquistar y gobernar la naturaleza, ensanchó sus fronteras hasta las estrellas. El problema es que junto con el desarrollo tecnológico, se alejó de su esencia.
Los seres humanos vivimos tratando de satisfacer nuestros innumerables deseos e intereses a nivel superficial, pero la soledad, el dolor, la tristeza, la miseria y la disconformidad desfilan muy dentro de nosotros, en lo profundo. Vivimos con el dolor que produce el conflicto, nuestros intereses egoístas nos dividen. Actuamos muy diferente de cómo nos sentimos, y sentimos muy distinto de cómo pensamos y pensamos totalmente diferente a como procedemos. Es decir, vivimos de forma totalmente incoherente… El yoga es integrador en el sentido que es un movimiento que busca la armonía, la unión y la coherencia. El yoga es unirnos, armonizar, ponernos a tono, es la integración con el Todo.
La vida como unidad se expresa en la eterna dualidad, los pares de opuestos que coexisten y se entrelazan en una armonía total y completa, en la naturaleza esto se manifiesta en el día y la noche, el calor y el frío, lo de arriba y lo de abajo, lo de dentro y lo de afuera, lo masculino y la femenino, en el ser humano esta dualidad se manifiesta en el lado derecho e izquierdo del cuerpo, y en todo aquello donde preferimos un aspecto a otro cuando nos encontramos ante una disyuntiva a elegir. Algunos aspectos duales en el organismo son:
- Las dos piernas y los dos brazos
- Los dos testículos o los dos ovarios
- Los dos riñones con las glándulas adrenales
- Los dos pulmones
- Las dos orejas, los dos ojos
- Lasa dos fosas nasales
- Los dos hemisferios cerebrales
- Inhalación y exhalación
- El sístole y el diástole en el corazónGeneralidades
El principio de la dualidad en la unidad es ancestral, lo encontramos en los pueblos antiguos, en sus mitos y concepciones religiosas y filosóficas, en las culturas prehispánicas de Mesoamérica se ve reflejada esta idea, un Dios uno e indivisible llamado Tloque Nahuaque también conocido como Ometeotl. Este Dios uno se manifiesta en un doble principio creador: Ometecuhtli, que quiere decir “2° Señor” y Omecihuat, “2° Señora”.
En la filosofía Samkhya de la India, se menciona también la dualidad de lo divino como Purusha y Prakriti, donde el primero representa el principio masculino que fecunda al principio femenino Prakriti, de cuya unión surge todo cuanto existe.
En la filosofía hermética se hace alusión a siete grandes principios de la vida, uno de ellos es el de generación o creación, basado en la dualidad existente en todo el universo.
El Kybalión dice: “la generación existe por doquier; todo tiene sus principios masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos”.
El término yoga de origen sánscrito, que etimológicamente hace referencia a un estado de unión o de unidad, de reunir un haz distintos aspectos o elementos. La insistencia en el aspecto de unión indica que esa unión se ha perdido, y que, en el devenir de las cosas de la unión hemos pasado a la dispersión o desunión. Si hemos perdido la unión, tenemos que hablar de reunión.
El mundo es dualidad, es el campo de acción de los pares de opuestos, corresponde al yoga el haber intentado resolver el drama terrenal y cósmico de la separación, del aislamiento y de la soledad, ofreciendo el sentido y la posibilidad de la unión, desarrollando una serie de prácticas cuyo significado es el reunir cuerpo, mente y espíritu.A continuación se desarrollan algunos de los principales conceptos de dualidad:
Hatha
Sol y luna son los dos polos de la energía que define las dos tendencias entre las cuales fluctuamos, constante y alternadamente, toda nuestra vida está regida por estos dos principios: Ha, la energía solar cálida que propicia la actividad y Tha, la energía lunar, fría que propicia el reposo. Desde el comienzo el hatha yoga alude al desarrollo de la capacidad de equilibrio entre esas polaridades, hatha yoga vendría a ser la unión del sol y de la luna.
Vivimos en un mundo regido por los pares de opuestos; es lo que señala la palabra hatha y a partir de ese reconocimiento se propone conciliar y armonizar estos principios básicos. El hatha yoga propondría entonces el desarrollo de un método de trabajo a través del cual se asumiría el control de la propia vida en medio de los pares de opuestos pero también por medio de ellos. Este método de trabajo propicia la afinación de los instrumentos que le permiten a uno darse cuenta de cómo esta transitando su vida y a que se expone, es decir… ser autoconsciente.
Nuestra conciencia va incorporando lo corporal, lo energético y lo mental. De la noción de cuerpo físico, vamos pasando a la noción de cuerpo energético. Vamos logrando una mejor comprensión de nosotros mismos y nuestros aspectos contradictorios.
Ida y PingalaEl sol y la luna simbolizan en el Yoga la principal dualidad de fuerzas que operan dentro del ser humano. El sol representa el nadi pingala que conduce la energía vital, y la luna el nadi ida, que conduce la energía mental. Estas energías son las dos caras de una misma moneda y rigen el funcionamiento del hombre en todas las facetas de su vida. El Hatha Yoga tiene como objetivo primordial conseguir y mantener el equilibrio entre ambas fuerzas, ya que de ello depende la salud física y mental del individuo y también el desarrollo de su potencial espiritual. Los nadis ida y pingala están conectados con las fosas nasales, el sistema nervioso autónomo y los hemisferios cerebrales. El nadi ida esta vinculado a la fosa nasal izquierda, al sistema nervioso parasimpático y al hemisferio derecho del cerebro. El nadi pingala esta ligado a la fosa nasal derecha, el sistema nervioso simpático y el hemisferio izquierdo cerebral.
La actividad de los nadis fluctúa de manera que unas veces prevalece el funcionamiento de ida y otras el de pingala. Cuando predomina la actividad de un nadi también prevalece la actividad de la fosa nasal, cadena nerviosa y hemisferio cerebral asociados. El alternar el equilibrio de ambos nadis genera la armonía del cuerpo físico y de la mente, y el equilibrio entre las tendencias de extroversión e introversión de la persona. La actividad de estos dos nadis y la respiración nasal es interdependiente.
A lo largo del día y la noche el flujo respiratorio va cambiando alternativamente de una fosa a la otra en intervalos de una o dos horas. Esto que se alterna asegura el equilibrio del cuerpo-mente y es regulado o condicionado por distintas variables: la posición del Sol y la Luna, el clima, la actividad que desarrolla la persona, etc. Si la situación de una fosa nasal prevalece durante un tiempo mayor a dos horas es síntoma de que existe algún desequilibrio debido a un exceso de calor o frió en el organismo. El equilibrio entre estos dos nadis garantiza el equilibrio de la temperatura corporal y de todas las funciones fisiológicas Durante la noche hay una tendencia a respirar mas intensamente por la fosa nasal izquierda, mientras que por el día suele predominar la derecha. Todas las prácticas de Yoga tienden a inducir un equilibrio natural entre ambas tendencias.
Nadi ida: fosa nasal izquierda, tiene un efecto refrescante, es anabólico, eferente e inhibidor para los órganos. Este nadi gobierna el funcionamiento del sistema nervioso parasimpático, que tiene la emisión de relajar las funciones corporales y conservar la energía. Las funciones del sistema parasimpático son entre otras las siguientes:
- Relajar los músculos superficiales.
- Disminuir la temperatura corporal del cuerpo.
- Frenar el ritmo cardiaco.
- Contraer las pupilas.
- Contraer las vías respiratorias.
- Disminuir la tensión arterial.
- Estimular los movimientos gastrointestinales.
- Incrementar la salivación.
- Enviar impulsos a las viseras para estimular los procesos internos.
La fosa nasal izquierda y el nadi ida están así mismos vinculados con el hemisferio cerebral derecho, que gobierna el lado izquierdo del cuerpo y está relacionado con la actividad de los órganos de los sentidos. De el dependen:
- La orientación en el espacio.
- La sensibilidad artística.
- El conocimiento intuitivo.
- El conocimiento holístico.
- Las percepciones extrasensoriales.
Nadi pingala: fosa nasal derecha, produce calor en el organismo, es catabólico, aferente y acelera la actividad de los órganos del cuerpo. Este flujo respiratorio esta asociado con el hemisferio cerebral izquierdo. El nadi pingala rige el sistema nervioso simpático del lado derecho del cuerpo. El sistema simpático trabaja sincronizado con el sistema parasimpático, ambas cadenas del sistema nervioso autónomo se complementan mutuamente y crean equilibrio en todas las funciones corporales. El sistema nervioso simpático es el encargado de preparar el organismo para afrontar la interrelación con el mundo exterior, y se ocupa principalmente de:
- Energizar el cuerpo.
- Aumentar la temperatura corporal.
- Estimular el ritmo cardiaco.
- Dilatar las pupilas.
- Aumentar la tensión arterial.
- Dilatar las vías respiratorias para permitir el incremento del ritmo y del volumen respiratorio.
- Inhibir las glándulas salivales.
- Inhibir las secreciones digestivas.
- Liberar la adrenalina, que estimula los músculos externos y capacita al individuo para reaccionar rápidamente en las situaciones de emergencia.
Por su parte, el hemisferio cerebral izquierdo procesa la información de forma lineal y secuencial y se relaciona con la actividad de los órganos de acción. De él dependen:
- El razonamiento intelectual.
- La expresión verbal.
- El sentido del tiempo.
- La habilidad matemática.
Los hemisferios cerebrales están totalmente interrelacionados y no tendría sentido concebirlos por separado. Su actividad se complementa y esta sincronizada con la de los nadis y el flujo respiratorio de las fosas nasales.
Cuando se iguala el flujo respiratorio en ambas fosas, se produce un equilibrio perfecto en el sistema nervioso y en el cerebro. Este efecto se traduce en un estado de armonía física y mental, que resulta ser el momento mas propicio para la práctica de la meditación. La persona goza entonces de un perfecto equilibrio físico y de una profunda paz mental. Todas las prácticas de Yoga se proponen, de forma directa o indirecta, alcanzar el balance entre ida y pingala. En otro nivel ida y pingala, representan la fuerza mental y la fuerza vital que opera en nuestro cuerpo-mente. Ambas fuerza están íntimamente relacionadas, de manera que el prana fluye en la mente y la mente fluye en el prana. Todas las actividades humanas están sustentadas por la interrelación de estas dos energías. Cuando predomina el funcionamiento del nadi ida (fosa izquierda) el nivel de energía mental es mas alto, y por lo tanto, es un buen momento para realizar una actividad intelectual. Si el nivel de energía es muy elevado puede suceder que el cuerpo físico este aletargado. En general, un predominio muy marcado de nadi ida lleva a un estado de introversión. Si prevalece la actividad del nadi pingala (fosa derecha) el nivel de energía vital será alto, resultado un buen momento para realizar trabajos que requieran esfuerzo físico. En dicha actividad, la energía mental disminuye y puede suceder que la mente este inquieta y dispersa. Un nivel elevado de pingala produce un estado de extroversión y la alucinación a actuar en el mundo exterior.Cuando se iguala el flujo respiratorio de ambas fosas nasales, de forma natural o por la práctica de yoga, se equilibran ida y pingala y se activa sushumna nadi. En ese momento la energía espiritual puede ser despertada y dirigida a través de sushumna (canal energético de la columna vertebral) hacia el cerebro. Si se logra llevar esta energía hasta los centros superiores de la cabeza, se estimulan las áreas dormidas del cerebro y el practicante podrá trascender al estado mental ordinario, remontándose a elevados estados de conciencia. Hay que notar que la armonía de ida y pingala no se consigue solo con la práctica de las técnicas de yoga, sino que abarca todos los aspectos de vida del practicante. La introversión o extraversión de ida y pingala se manifiestan en la vida cotidiana en cuanto surge la necesidad de conocer el interior del individuo, o cuando hay una tendencia hacia el exterior. Cuando predominan los aspectos de ida, existe una tendencia a la interiorización y a la búsqueda de uno mismo.
Si no se equilibran con la acción del mundo exterior, se puede caer en una actitud de solo estar en uno mismo o tener una tendencia egoísta, que bloqueará la evolución espiritual. Por otra parte, si prevalecen los aspectos de pingala, se tendrá una gran tendencia a solo enfocarse en el exterior. Si no se equilibra esta actitud, puede ocasionar que el individuo quede atrapado en la ilusión de crear el mundo y en los placeres de los sentidos. Por esta razón el yoga siempre ha tenido la intención de equilibrar. El practicante induce voluntariamente el equilibrio respiratorio con el fin de restablecer posibles desajustes en la respiración y sacar mayor provecho en su práctica meditativa.
Ying Yang
En la filosofía china hay dos fuerzas en equilibrio, dos polaridades dinámicas y complementarias (como el respirar: inhalar-expirar, una no puede existir sin la otra) La interacción de estas dos fuerzas producen los cambios que mantiene el mundo en movimiento. El Yin-Yang se representa con un círculo divido en dos mitades por una línea en forma de S que separa lo oscuro (yin) de lo claro (yang), con un punto central del color opuesto en cada mitad. También es conocido con el nombre de Ta ki y Tamoye en Japón.La representación del Yin y el Yang, significa dos fuerzas independientes en movimiento equilibrado. Estas fuerzas están presentes en todo lo que nos rodea. El Yin es lo femenino, la tierra, la luna, la noche, la sombra, la quietud, lo descendente, lo movedizo, lo frío, lo blando. El Yang es lo masculino, el cielo, el sol, el día, la luz, la actividad, el movimiento, lo ascendente, lo caliente, lo duro. El Yin (reposo) y el Yang (movimiento) generan ciclos constantes de cambio en el que cada uno se convierte en otro, cuando el Yin mengua aparece el Yang y viceversa (interacción).
El Anima y el Animus
Jung entiende por ”ánima” la imagen que el individuo tiene en general de lo “femenino”, y por “ánimus” la imagen que el individuo tiene en general de lo “masculino”. Tanto el hombre como la mujer, tienen ambos una imagen del par femenino-masculino que conforma su conjunción sexual.Así, lo femenino y masculino es entendido por Jung a nivel del inconsciente colectivo como la pareja de los arquetipos ANIMA-ANIMUS. ”Cada hombre lleva en sí desde siempre la imagen de la mujer, no la imagen de ESTA determinada mujer, sino de UNA determinada mujer… Esto también tiene validez para la mujer: también ella tiene una imagen congénita de hombre”.
Para Jung, lo masculino y lo femenino no son sino uno mas entre los múltiples pares de opuestos en los que la psique unitaria total inicial resulta escindida en el estadio de diferenciación.
Cuando el niño nace no tiene conciencia de sí mismo y tampoco, por consiguiente, de su identidad sexual; es indiferenciado, andrógino desde el punto de vista psíquico. No obstante, desde el punto de vista físico o corporal, ya viene al mundo con una diferenciación sexual externa y con una preponderancia hormonal interna. La apariencia física externa se manifiesta diferenciada: hombre/ mujer. Posterior y progresivamente se ira forjando la diferenciación o identificación psíquica con el sexo predominante.
Diferenciarse sexualmente significa tomar conciencia (iluminar) de uno de los 2 aspectos del hombre primordial bisexuado; el otro aspecto queda en sombra, dentro del campo de lo inconsciente. Así el hombre toma conciencia en sí mismo del ánimus, quedando el ánima en términos de inconsciencia, y la mujer toma conciencia en sí misma del ánima, quedando el ánimus como inconsciente.
Resulta entonces que todo hombre tendría un constituyente hormonal femenino y toda mujer un constituyente hormonal masculino; y psíquicamente todo hombre diferenciado tendría un constituyente femenino indiferenciado o ánima y la mujer un constituyente indiferenciado o ánimus.
Según Jung, todo individuo, sea hombre o mujer, posee también psíquicamente las características del otro sexo. La diferenciación solo remite a que predomine uno u otro componente, masculino o femenino: ”Cada sexo lleva dentro de sí en cierta medida al otro sexo”. Así, con la identificación sexua,l el opuesto complementario queda inconsciente.
En el hombre moderno actual, lo sexual se escinde en pares, correspondiendo al hombre un inconsciente femenino y a la mujer un inconsciente masculino. En nuestra sociedad occidental actual se ha considerado “virtuoso” reprimir al máximo el opuesto sexual, especialmente en el hombre. Mientras que manifestar rasgos femeninos y tiernos resulta criticado y peyorativo, el que la mujer muestre rasgos de masculinidad y potencia no se considera un defecto sino de fortaleza.
Jung argumenta que no se trata de pasar de un opuesto al otro sino que se trataría de integrarlos. Considera que el problema radica en la unilateralidad de la conciencia y en el desconocimiento de ese otro componente de todo individuo.
Anima y animus son opuestos y complementarios: el ánima tiene un carácter erótico-emocional y el ánimus un carácter razonador. Mientras que el ánimus genera opiniones, el ánima genera estados de humor. El propio Jung dice que ni la mujer es solo femenina ni el hombre es solo masculino: ”…Todo extremo psicológico contiene secretamente a su contrario…un buen ejemplo s la doctrina Yang y Yin de la filosofía clásica china…” Mujer y hombre han diferenciado un yo femenino y masculino respectivamente, pero es necesario que tomen conciencia del ciento por ciento de las cualidades de lo femenino y lo masculino.
La integración del opuesto sexual tiene según Jung un requisito fundamental: el varón ha de lograr asumir su ánima femenina inconsciente bajo la preponderancia de su ánimus conciente, y la mujer ha de integrar su ánimus masculino inconsciente bajo la preponderancia de su ánima conciente.
Hombre y mujer son diferentes, opuestos y complementarios. Las mujeres en el fondo son mas rudas que los hombres, dirá Jung, mientras que el hombre es mas inseguro en el eros, la mujer lo es en el logos. Jung entenderá la verdadera liberación en la progresiva realización del individuo completo y no en la lucha o la limitación del otro sexo.
Gunas
Como hemos presentado, en la naturaleza de las cosas y en los seres humanos conviven los opuestos, la dualidad, el devenir de lo conciente y lo inconciente. En las principios del yoga encontramos un concepto clave que ayuda a conceptualizar esta realidad, pero al mismo tiempo, permite entender el funcionamiento de nuestro entorno transformándose en una verdadera herramienta para equilibrar nuestras vidas y trascender la dualidad.
Las Gunas son tres cualidades que coexisten juntas y se denominan: Sattva, Rajas y Tamas y unas no pueden existir sin las otras. Estas se hayan presentes en los distintos grados de la materia sutil, incluyendo la mente y la energía del Universo. Estas cualidades se mueven en el nivel físico, emocional y mental, pues abarcan todo lo existente.
Hay una historia que suele contarse tradicionalmente entre los yogis para explicar más claramente las Gunas: “Las tres Gunas son como tres ladrones que asaltan a un hombre en el bosque. Tamas quiere matarle, Rajas convence a Tamas para que simplemente le robe y lo deje atado. Sattva aparece al cabo de un tiempo y desata al hombre, le guía por el bosque y le enseña el camino de vuelta a casa, seguidamente se marcha pues Sattva, al ser también un ladrón teme que la policía lo atrape”.
Tamas desea destruir al hombre, Rajas le ata al mundo y sus cosas materiales e ilusorias, robándole las espirituales y Sattva le indica el camino hacia la libertad y la liberación. De aquí que Tamas debe ser superado por Rajas y esta por Sattva, para que también esta, finalmente, sea superada para alcanzar la libertad total ya que: “la libertad está por encima de las tres gunas”.
Las Gunas en el hombre se manifiestas como:
Sattva: pureza y sabiduría.
Rajas: actividad y movimiento, el cambio.
Tamas: inercia y pereza.En todos los hombres, hay una de las tres cualidades que predomina sobre las otras y que se refleja en lo que piensa y hace, pero a la vez, también esta presente un elemento de las otras dos.
“Para el hombre iluminado, toda la vida en los tres mundos es penosa, por sus inconstantes alternativas, ansiedades y tendencias habituales; y también por el batallar de las gunas”. Yoga Sutras. Patanjali.
Sattva, Rajas y Tamas son las tres fuerzas de la naturaleza: luz, fuego y oscuridad. De estos tres, Sattva debido a su pureza, da inteligencia y conduce a la vida pulcra, apegando al hombre al bienestar material y al conocimiento intelectual y la filosofía, tratando de encontrar en ello la felicidad terrena.
Rajas cuya naturaleza es la pasión, produce en el hombre la ansiedad, la persecución de logros y los apegos. Esta cualidad de la naturaleza empuja al hombre a la acción, apegándole a sus resultados. Tamas, nacido de la ignorancia, debilita el alma, sumergiéndola en la oscuridad de la confusión. Produce en los hombres estados de apatía y abulia, haciéndoles perder su vigor y su iniciativa, hasta el punto de caer en la total negligencia. Sattva nos apega a la felicidad y a la comodidad; Rajas nos apega a la acción, y Tamas, nos apega al abandono y a la pereza.Aquellos que viven bajo la influencia de Sattva recorren el camino hacia lo alto. Aquellos que actúan bajo la influencia de Rajas, andan por un camino que les conduce a un estado medio. Más aquellos que están sometidos a la influencia de Tamas degradan hacia estados inferiores siguiendo un camino descendente en los reinos elementales.
Las Gunas son una parte importante y funcional de la vida física y espiritual de las personas. Están activas y funcionan aunque no estemos concientes de ello. Al entender esta fuerza poderosa de la creación, una persona puede acelerar su proceso de crecimiento espiritual ya que la correcta aplicación y comprensión de las Gunas es un paso crítico hacia la autorrealización y la iluminación.
La Función Integradora del Yoga
Las personas que recurren al yoga desean transformar un estado de dispersión, en un estado de equilibrio y de concentración interna que activa en los sujetos cambios profundos. Las condiciones comienzan a establecerse cuando comenzamos por lograr el equilibrio del cuerpo fisiológico y neurofisiológico para reencontrar el equilibrio emocional y psíquico. Las posturas o asanas representan un elemento valioso para llegar a la recuperación del orden físico, psicofísico y mental. El cuerpo es el elemento tangible de nuestra existencia y a través del cuerpo y sus movimientos, con el acompañamiento constante de la respiración accedemos con mayor facilidad a la mente.
Cuando estamos en la etapa de asanas, nos encontramos con varias cosas: nuestras limitaciones y dificultades. Alternamos actividad y pasividad.
Según los expertos, es en la dualidad entre el cuerpo y la mente donde radican la mayoría de los trastornos del carácter, la ansiedad, el estrés, la apatía, la agresividad y la intolerancia. En la medida en que nuestra parte exterior, nuestras necesidades básicas, estén complementadas con nuestras facultades interiores y podamos potenciar la energía interna, llegaremos a un estado de conciencia y equilibrio tan perfecto que nos sentiremos unas personas distintas, más felices y por supuesto menos estresadas. Y todo ello se puede lograr sin grandes sacrificios, sin esfuerzos físicos, de una manera fácil, en solitario o en comunidad, todo ello gracias a la práctica del yoga.
Con el tiempo iremos desarrollando la capacidad interior que permitirá incrementar nuestra conciencia del cuerpo para saber reconocer nuestra realidad, progresando hacia la conciencia hacia el darnos cuenta de lo que está ocurriendo, lo cual genera una nueva situación: la de integración, es decir, sentido de unidad, reestableciendo la armonía y el flujo natural.
CONCLUSION
Sostenía Jung, pionero de la psicología profunda, buceador del inconciente colectivo, que si algo existe es porque existe su contrario, sabemos lo que es la luz porque conocemos la oscuridad. Podemos nombrar el frío porque podemos decir calor. Sabemos de lo suave por lo áspero, del amor por el odio, del bien por el mal y la lista de polaridades puede continuar hasta el infinito. En cada polaridad no solo evoca lo opuesto, sino también y fundamentalmente lo complementario. Esto significa que cada término necesita del otro para existir, para ser captado, para alcanzar entidad. Para conocer algo es necesario conocer lo que ese algo es. Quien carece de la capacidad de percibir lo que no hay, lo que puede, lo que no sabe, se aferra a conclusiones y trata de convertirlas en verdades absolutas. Las situaciones de intolerancia, de intransigencia, de rigidez en los conceptos y en las actitudes pueblan nuestra experiencia cotidiana en lo privado. En las relaciones familiares, en las sociales, en las políticas, en los deportes, en el simple devenir de conversaciones y transacciones.
El pensamiento dualista nacido con Platón y entronizado definitivamente en occidentes con Descartes, el racionalismo y el desgarramiento entre el hombre por un lado y la naturaleza por el otro, calan hondo en nuestra cultura, en nuestra manera de pensar y actuar. Nos limita, nos obliga a excluir, nos empuja a construir dogmas y construir aprendizajes. No soporta la incertidumbre, nos empuja al voluntarismo de ver las cosas como queremos o necesitamos verlas y a tratar de que sean así, cueste lo que cueste. Y a menudo los costos son altos para las personas, para las instituciones y para los países.
Escuchando un argumento y otro parecería que cada uno sostiene razones que parecen justas. Porque con frecuencia las dos partes tienen una cuota de razón pero a ambas les cuesta aceptar la parte de razón que hay en la otra. Si las cosas tienen que ser blancas o negras perdemos la riqueza y los matices del gris. Si tengo blanco y negro no puedo acceder a infinitas variaciones de gris aunque en el se integran sin desaparecer el blanco y el negro. Aprender a fabricar grises (equilibrio, sattva, etc.) a complementar polaridades abre la conciencia, expande la realidad.
La noche y el día no se excluyen, se suceden o incluso en el amanecer y en el crepúsculo se integran y dan lugar a algo nuevo.
Lo que da identidad no es ser una persona coherente que padece contradicciones, sino alguien contradictorio por su condición humana que está buscando cierta coherencia en sus contradicciones.
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Levy, Norberto “Modelo de la autoasistencia psicológica”
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