Instituto Yoga Kai Palermo Soho Buenos Aires
Director José Maureira


MEDITACIÓN EN LA ACCIÓN

Autores: Johnny Heredia, Sebastián Santamarina, Sol Alonso

Profesorado de Yoga - Yoga Kai 2008

Introducción

“La meditación consiste en un equilibrio dinámico de las conciencias intelectual e intuitiva” (B.K.S. Iyengar).

Cuando se habla de meditación, generalmente, se piensa en una persona aislada, silenciosa, en la postura de lotus y con actitud de introspección.
Pero también hay muchas maneras de incorporarla a nuestras actividades, generando en nuestras vidas un espacio meditativo  en situaciones de  espera, trabajo, o cualquier momento de nuestra vida urbana.
A esto le llamamos meditación en la acción. Técnicas simples, para practicar y sentirse mejor.
Muchos encuentran, en un primer momento, la imposibilidad de generar en sus vidas un espacio de quietud y silencio para meditar. Por esto creemos que nuestras actividades cotidianas pueden ser realizadas con actitud meditativa.
Pratyahara o percepción interior, dharana o concentración, dhyana o contemplación, se hacen presentes en nuestro accionar.

LA MEDITACIÓN Y LOS MANDALAS

La realización de Mandalas es una práctica que elegí al momento de meditar ya que el dibujo y la pintura siempre me gustaron, por tanto fue el camino y modo mas directo y sensato que encontré para conectar conmigo .
Los Mandalas son diagramas o representaciones simbólicas que sugieren idea de perfección y comunión respecto al centro del SI-MISMO. Carl Jung sostiene que son expresiones probables del inconsciente colectivo, una herramienta más para el despertar la Kundalini.

Es por esto que los considero una terapia de gráfica circular, por el hecho de ser reproducidos siempre en base a un círculo y su centro como principales características, y que ayudan en la descarga de energía, dejando fluir el contenido de los estados de ánimo y sentimientos del propio Ser.
A través del consejo de activar la creatividad, éste medio para mí ha sido de grata y fructífera experiencia. En primer lugar destaco el disfrute que genera realizarlos ya que conecta con las emociones y los deseos ayudando a proyectarlos, liberando al mismo tiempo a la mente de sus fluctuaciones .
Considero que focalizar la energía sobre algo que nos gusta y nos genera placer realizar es, como otros, un camino a la relajación y concentración.

Es importante mencionar que una vez terminados los Mandalas, deviene una observación sobre ellos en la que se pueden apreciar aspectos que permanecen en el inconsciente, por este motivo fue que clasifiqué esta experiencia en tres períodos llamados Etapas de Observación, debido a que es allí cuando el practicante logra hacer un análisis y descubrir detalles que, tal vez,  no había percibido con anterioridad.

Primera etapa de Observación:
En los primeros diagramas surgió la necesidad de perfección, es por eso que estos Mandalas contienen como características en común,  figuras simétricas y premeditadas sugiriendo una ausencia de espontaneidad, algo que me llevó a  reflexionar, aceptar y a  elaborar luego  diferentes aspectos de mi carácter y personalidad.
Los colores evocan la naturaleza y no hay demasiadas combinaciones, celeste, amarillo y verde son colores que relacioné con la luz, el espacio y el aire, simbología de necesidades y deseos, un análisis que , sobre todo, me condujo a sentir mayor autenticidad al expresar mis sentimientos de manera mas fluida y natural.

Segunda etapa de Observación:
Aquí comenzó la curiosidad y necesidad de conocer acerca de los siete centros de energía que poseemos, la activación de los Chackras.
Ya no es tan abstracta la expresión como en un principio y se agregan elementos y colores, por tanto, mayor creatividad, más entusiasmo y mejor concentración. Respetar en el dibujo los colores, los pétalos de cada flor de loto , su significado hizo sentirme conectado a cada uno de los centros y trabajar en ellos. Considero que buscar conocimiento y contacto con los Chackras representándolos a través de círculos con sus respectivos colores (mas allá de los detalles que se puedan pintar) es un manera complementaria que junto a los Mantras y la Meditación sirven como puente para la activación y el Despertar de la Kundalini.

Tercera etapa de Observación: Surge la necesidad de algo más.
En este período el hecho de haber sentido una conexión con el Ser profundo en su esencia fue algo grato e inesperado. Dibujar la imagen de Ghanesa, Deva de la Sabiduría Espiritual, me generó responsabilidad ya que pintarlo requirió de respeto y Devoción. Tener su imagen me llevo a investigar y a leer mas sobre El y de esa manera comenzar a creer en una Divinidad y en la esencia del Ser de modo mas profundo, con mayor atención y observación sobre este aspecto fundamental, la Espiritualidad.

Conclusión:
El contacto que tuve conmigo mismo fue en un principio corporal, ya que mediante la práctica de ásanas y la realización de Mandalas (algo expresado a través del cuerpo también) pude adquirir conciencia sobre la mente y algunos de sus mecanismos y de ese modo apreciar cosas importantes como lo es el cuidado del Ser interior.
Comprender la importancia de iluminar nuestra fuente de energía se encuentra ligado a la Meditación, los modos que encontremos son tan adaptables a cada uno de nosotros como lo es el Yoga mismo.

Johnny Heredia

MEDITACIÓN EN LA ENCUADERNACIÓN

El trabajo manual como actividad que desarrolla pequeñas partes de nuestro cuerpo deja un gran espacio para la mente y su desarrollo. Podemos elegir dejarla suelta a su propio antojo o tratar de “trabajar también con ella”.

La encuadernación es un trabajo bien manual. Se trabaja con texturas, colores, hilos y telas. Plegando, cortando y cosiendo papeles. Es un trabajo de sumo detallismo y concentración que  a la vez no requiere el manejo de grandes caudales de información técnica. Está basado en la experiencia y eso hace que uno pueda trabajar con los intervalos o “silencios” de la cabeza.

La práctica de la meditación en este trabajo se puede desarrollar mediante diferentes prácticas de expansión de la conciencia en la vida.
Lo primero a trabajar es la postura. Alinear la espalda recta y perpendicular al suelo en “plomada” permitiendo la libre circulación de la energía a través de toda la línea de los chakras produce con el tiempo y la práctica un cambio de estado y apertura de la conciencia.

Lo siguiente sería observar la mayor cantidad de tiempo posible la propia respiración. Una vez logrado esto se puede ir rotando el punto de  observación de la respiración por cada uno de los chakras sin necesidad de aislarse, observando alternativamente la región del perineo, pelvis, ombligo, centro del pecho, garganta, entrecejo y coronilla. Porque como dice Swami Satyananda Saraswati: “donde va la conciencia va el prana y no hay tensión” . Un ejercicio muy equilibrante que no interfiere en nuestro trabajo.

Otro lugar muy importante a observar y que lleva a un estado meditativo es Vipassana. El espacio comprendido entre las fosas nasales y el labio superior, merece su atención. Practíquenlo.
En el centro del cuerpo, tres dedos abajo del ombligo se encuentra el sub-chakra Hara  o Tan. Mantener la conciencia en este lugar lleva al estado meditativo.

No quejarse, buscarle la solución a los problemas y mantener el equilibrio entre la acción y la inercia lleva a un estado sátvico, de equilibrio de la propia conciencia.

Expandir el campo visual en momentos de excesiva concentración o tensión ayuda a tener una visión más completa del objeto que estamos trabajando. Aunque no es una meditación es también una forma de actitud sátvica ante el trabajo y la vida.

La repetición mental de mantras cortos como So-Ham mantienen el equilibrio y la armonía en momentos difíciles.

Estas son todas prácticas simples que se llevan a cabo en el trabajo sin interferir en él. Cualquiera las puede practicar y no requiere ninguna experiencia previa. Así que adelante con eso y a seguir nuestro destino de armonía y conciencia.

Sebastián Santamarina

LA MEDITACIÓN DEL TITIRITERO

  “El primer títere apareció cuando en el primer amanecer el hombre vio su propia sombra y se dio cuenta de que era él, y al mismo tiempo no lo era.”
- Javier Villafañe -

El proceso creativo de un títere desde el momento mismo de su fabricación hasta que llega a las manos del titiritero, es un acto espiritual.
Está ligado a múltiples artes:
- En el armado del títere, se recurre a todo el arte plástico en general y en algunas ocasiones al corte y confección, a la carpintería o ebanistería.
- Durante la manipulación del muñeco, se hace teatro y se despliega todo el mecanismo del arte escénico  (luces, escenografía, decorados, etc.) Sin embargo lo más importante es la presencia del concepto de teatralidad (y en este caso también del código titiritesco): la participación, por un lado del público, y por el otro del actor con el títere.

Meditación durante el armado de un títere:

La confección de un títere requiere tener en cuenta muchas variables: por un lado ese títere debe ser bello estéticamente, con esto me refiero a la armonía del muñeco, no así a la simetría. Los títeres generalmente son desproporcionados y asimétricos, esto (además de ser parte de lo titiritesco y caricaturesco) brinda la posibilidad de que durante la manipulación se vean distintas expresiones en su rostro, aunque este sea estático. Esto es igual en el ser humano, no somos perfectamente proporcionados.

Por otra parte, el títere debe estar apto para ser manipulado.

Este acto de fabricación, es también de creación. Cuando uno hace un títere, está creando vida. Las madres generalmente recuerdan la primera vez en que su bebé las miró a los ojos; lo mismo ocurre con el títere, una vez que se terminan de hacer sus ojos y se hecha una mirada sobre él, ya esta. Ahí hay vida. Además los títeres llevan un nombre y una historia, que son las mismas para siempre; ellos no son actores, ellos son, no cambian porque son personajes. Hamlet siempre será Hamlet, no va a cambiar de nombre, ni de historia.
Dar vida requiere de responsabilidad, y por esto se hace necesaria la meditación. El acto de meditar ocurre espontáneamente en este caso. Se trata de acción meditativa, esto quiere decir plena conciencia en lo que se está haciendo, en el aquí y el ahora. Es una acción amorosa. No hay futuro, ni pasado y por lo tanto no hay ansiedad.

En el momento en que uno se cansa de trabajar en el títere, debe dejarlo y seguir más tarde, porque si se hace en apuros, o con la ansiedad de verlo terminado, es seguro que vamos a equivocarnos y a arruinar nuestra tarea.

Casi todos los trabajos manuales requieren de esta concentración; pero en este caso, es más que eso, es meditación, porque se está dando vida a un personaje. Es como jugar a ser el Creador por un rato.

Por otro lado, mientras se hacen detalles pequeños en el muñeco, es muy útil entrecerrar los ojos, para no hacer foco en nada. Aunque suene contradictorio, si se hace foco en esa superficie tan pequeña, se pierde la noción de la totalidad del muñeco y es posible que ese detalle quede en desarmonía con el resto. Esto se asimila a la meditación vipassana, o visión cabal. Se trata, en definitiva, de tener percepción (de la totalidad del muñeco) acompañada de atención consciente (en ese punto a trabajar con más detalle).

Meditación durante la manipulación de un títere:

Manipular un títere, requiere sentir que ese muñeco es una extensión de nuestro cuerpo, que forma parte de nosotros. Si lo sentimos como algo ajeno y separado, es seguro que el títere se verá como un muñeco y no como un pequeño ser lleno de vida. Cuando manipulamos a un títere no debemos “hacer de cuenta” que él se mueve solo, sino que él debe moverse por sí solo. Debe sentarse en el suelo, incluso si ese suelo no existe. Nosotros no movemos al títere, sino que hacemos que él se mueva, él lo hace, no nosotros, de lo contrario se pierde la magia. De la misma manera en que un actor le presta su cuerpo a un personaje para que éste viva en él; el titiritero, le concede al títere su ánima, su alma, su movimiento, para que el muñeco viva a través de él.

Cuando vemos a un actor simulando ser Hamlet, vemos una mala actuación un tanto ridícula; pero cuando vemos a Hamlet íntegro, completo y pleno en el escenario, desaparece el actor y sólo está Hamlet.
Esto también es meditación y concentración.

Meditación en los movimientos del titiritero:

A su vez, durante la manipulación, se requiere que el titiritero tenga en alto uno o dos brazos durante treinta minutos o más, y en algunas ocasiones también está con las rodillas flexionadas. La caminata del titiritero detrás del retablo, es como la de chi kung, lenta y suave, pero firme. El manipulador, debe estar siempre de cara hacia el público, no puede girar para caminar como lo hace habitualmente, por lo tanto camina de costado sobre las líneas paralelas al retablo.
Para una manipulación exitosa y creíble, el titiritero necesita percibir en todo momento su propia energía y saber cómo regularla, esto es necesario para que no se produzcan movimientos bruscos o fuera de lugar, y sobre todo fluidos, que no den la sensación de un muñeco de robótica.

Además, en el caso de que el manipulador trabaje con un asistente (que puede manipular los objetos con los que interactúa el títere), es necesario que cada uno de ellos perciba la energía y los movimientos del otro, si bien es posible que éstos estén ensayados previamente, es muy importante que uno prediga cuál será el movimiento de su compañero, para acompañarlo y conservar la fluidez.

Son muy comunes entre los titiriteros (o por lo menos lo fueron), ciertas patologías en la columna, sobre todo hernias de disco y escoliosis. Por esto es esencial que el titiritero se entrene a diario con chi kung o tai chi.

Estas disciplinas favorecerán su rendimiento en escena y a su vez lo aliviarán de las molestias que le causan estar en posturas incómodas durante mucho tiempo.

Esta percepción y regulación de la propia energía y de la del otro, sumada a la conciencia plena del movimiento y su fluidez, requieren de meditación y son en sí mismas una meditación.
 

Sol Alonso
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