Instituto Yoga Kai Palermo Soho Buenos Aires
Director José Maureira


MAYA, mundo ilusorio

Por Hernan Esquivel
e-mail:despertandolakundalini@hotmail.com

Profesorado de Yoga - Yoga Kai 2008


INTRODUCCIÓN
 

La siguiente monografía se refiere al termino MAYA o estado de “ilusion” en el que nos encontramos, según distintas filosofias y creencias.

Hatha Yoga proviene del sánscrito, en donde Ha significa "Sol" y Tha significa "Luna", y Yoga que significa "Unión"; por lo tanto es la Unión del Sol y de la Luna. Esto hace referencia a dos principios complementarios operantes en toda manifestación material y de vida. Básicamente es la dualidad en todas las manifestaciones, dualidad que lejos de tener un aspecto valorativo, indica más bien complementariedad en todas las cosas (masculino-femenino, positivo-negativo, dinámico-estático, etc.). Desde el punto de vista de las energías vitales que circulan en el cuerpo astral, hace referencia a los dos nadis que se extienden a ambos lados del Sushumna Nadi y que se corresponden en el cuerpo físico con las cadenas de ganglios simpáticos. Se denominan Ida (de naturaleza negativa, lunar) y Píngala (de naturaleza positiva, solar), correspondiéndose a su vez con la fosa nasal izquierda y derecha respectivamente.
Cuando el prana circula por Ida y Píngala (estado normal) se manifiesta la conciencia de dualidad (sujeto-objeto, observador-observado, experimentador-experiencia) y el hombre está, según la tradición yóguica, inmerso en Maya o ilusión. Solo por medio de la unión (Yoga) de estas energías en el cuerpo astral (positiva-negativa) desaparece la conciencia dual, se experimenta la Unión o Realidad. Estado que también se designa por el nombre sánscrito "Samadhi".

Según  las enseñanzas de Buda
Todas las imperfecciones humanas son causadas por dos pasiones mundanas, una es la pasión de la razón que impide el correcto juicio y la pasión emocional, mutable ante cualquier experiencia.
Las imperfecciones son causadas por los errores de la razon y por las decepciones del sentimiento. Si buscamos su origen vemos que uno es ignorancia y otro el deseo.
Estas tienen fuerza propia para originar todas las pasiones de la razon o del sentimiento, y todos los sufrimientos.
De la ignorancia (o sea la no sabiduría) y del deseo nacen las pasiones como avaricia, ira, necedad, equivocación, descontento, rencor, envidia, egoísmo, orgullo, adulación, engaño, desprecio e insensatez.
Por los deseos y la ignorancia los hombres comenten los peores pecados de cuerpo, palabra y pensamiento.
Aun diciendo que en todos los hombres existe la naturaleza de Buda, es tan hondo el fango de las pasiones que no es fácil que salgan los brotes. Por ello el dolor es tan universal e ilimitado como el número de infelices.
Los hombres se encuentran sumergidos en la ignorancia a causa de su pasado y de dos errores fundamentales. El primero que piensan que su alma discriminante, que se encuentra a la raíz de esta vida de nacimiento y de muerte, es su verdadera naturaleza. En segundo lugar, ellos no conocen que poseen dentro de si un alma pura que es su naturaleza real.
El alma discriminante nace del deseo. Es el alma que piensa en su conveniencia. No tiene naturaleza verdadera y es mutable. Cuando el hombre considera que ésta es la verdadera alma cae en la ilusión.

Según el hinduismo

Maya, es la materia que, formando el universo, se forma a sí misma. Es la ilusión del mundo, la ignorancia, el mundo relativo y engañoso que perciben nuestros sentidos y que debe ser superado para llegar a la unión última con la Verdad final.
 
 

Nadie puede decir en qué consiste Maya porque vivimos de este lado de Maya, dentro de su atmósfera. Pero en el lado exterior de Maya, no hay ningún conocedor, nadie que observe objetivamente nuestro estado. De modo que cuando regresamos -de la reencarnación, digamos, o de una experiencia trascendente- continúa siendo algo tan misterioso como antes.

Se dice que Maya posee tres poderes. El primer poder es llamado el poder que oscurece: apaga, en cierto modo, la luz blanca de la eternidad. Maya funciona sobre la Verdad como una máscara o un telón.

O puede pensarse a Maya como si fuera un prisma: la luz blanca choca contra el prisma y se quiebra en una miríada de rayos. Esto es lo segundo, el poder de proyectar. Aquí las formas del mundo son proyectadas, así como la luz a través del prisma. Ahora bien, una persona que jamás haya visto la luz blanca no podrá imaginársela mirando estas siete luces multicolores.

Sin embargo, si las siete se montan sobre un disco y se lo hace girar, la luz blanca se ve nuevamente. De modo que Maya tiene un tercer poder: el de la revelación. En el lenguaje mitológico, Maya es la madre del mundo, la creación en su aspecto femenino. La luz blanca no es masculina ni femenina, porque trasciende todas las dualidades.

Sin embargo, de este lado del prisma -este lado de Maya- encontramos al macho y la hembra, y a todos los otros pares de opuestos (dualidad). Esta es la base de las religiones matriarcales. Todas las formas, hasta la forma del Dios Padre, están dentro del útero de Maya, la madre. Estamos dentro de su útero. Es el útero del espacio, del tiempo y de las relaciones causales, que Kant denomina las formas a priori de la sensibilidad. Esto es Maya exactamente y a esto se debe exactamente que Schopenhauer, siguiendo a Kant, haya podido interpretar la terminología hindú en términos kantianos, punto por punto. Brahman equivale al Ding an sích de Kant, lo que no es algo, sino un Sí Mismo. Trasciende todas las categorías. Ambas, las formas de la sensibilidad y las categorías del pensamiento, están encerradas dentro del útero de Maya, incluyendo a Dios, tanto cuando hablamos sobre Él, como cuando lo pensamos o lo nombramos.

En el yoga kundalini, el Señor del mundo es percibido en el sexto chakra, bajo el cual todo pertenece al dominio de Maya. En el museo de Cluny en París hay una preciosa pequeña Madonna del siglo XV. Está sentada con el Cristo niño en sus brazos, y el globo del universo en su mano izquierda. Su pecho puede abrirse como un armario, y dentro se ve al Dios Padre, al Dios Hijo y a Dios el Espíritu Santo, y al coro entero del cielo. Toda la imaginería de los cielos y los infiernos está encerrada dentro de ella, y esta imagen es exactamente la imagen de Maya, la madre. Suyo es entonces el poder de proyección, el poder creativo, o si se prefiere, el de la ilusión.

Dentro de su dominio, llegamos a la imaginería del Señor del mundo. Y esta imaginería puede presentarse con una forma masculina o femenina. Una de las curiosidades de nuestra religión occidental es que insistimos sobre el ser divino supremo visualizándolo con forma masculina. Dado que lo supremo está más allá de los pares de opuestos, ¿por qué ocurre esto? Los hindúes hablan de la deidad "elegida" por uno; es la propia y peculiar psicología de uno la que determina la imagen que le hablará con mayor elocuencia y lo conducirá a los planos más elevados.
 

Sams?ra deriva del sánscrito samsrí, que significa 'fluir junto', 'pasar a través de diferentes estados', 'vagabundear'. La persona sujeta al samsara se llama samsari.
En la mayoría de los dársanas (las tradiciones filosóficas de la India), incluidos los hindúes astika (ortodoxos) y los nastika (heterodoxos) budistas y los sistemas de los jainas, el ciclo interminable de nacimiento, muerte y re-nacimiento se asume como un hecho irrefutable de la naturaleza.
Sin embargo esos sistemas difieren en la terminología con la que describen el proceso y la metafísica que usan para interpretarlo. La mayoría de esas creencias, en sus formas más evolucionadas, consideran el samsara negativamente, como una posición errónea de la que hay que escapar. Algunos, consideran que el mundo y la participación en el samsara es fundamentalmente ilusorio.
En el hinduismo impersonalista, el samsara es visto como mera ignorancia de la verdadera naturaleza del ser: no hay diferencia entre el alma (el yo) y Brahman (lo divino). Debido a avidya ('ignorancia', lo contrario de vidya) el alma cree en la realidad del mundo temporal y fenoménico, lo que lleva a la confusión de creer que el cuerpo es el yo.
Liberación del samsara
El hinduismo tiene varios términos para referirse al estado de liberación de la materia, como moksha, mukti, nirvana, samadhi o mahasamadhi.

Las tradiciones de yoga sostienen creencias diferentes. Moksha o liberación se puede alcanzar mediante:

- el karma yoga o el sendero de la acción altruista, que subvierte el ego y obliga a la comprensión de la unidad de todo.
- el jñana yoga (o yoga del conocimiento) mediante la discriminación entre lo que es real y lo que es maya, por medio de una intensa contemplación y del estudio de las Escrituras védicas.
- el raja yoga (meditación psicofísica) parte del cual implica la práctica del hatha yoga.
- el bhakti yoga o sendero de la devoción a Dios.
 

La caverna de Platón
A continuación,un fragmento de Platón en su obra La República, donde  a traves de la alegoria de la caverna expone su pensamiento sobre mundo visible (maya), y  el inteligible (verdad absoluta, Dios)

Ahora represéntate el estado de la naturaleza humana, con relación a la ciencia y a la ignorancia, según el cuadro que te voy a trazar. Imagina un antro subterráneo, que tenga en toda su longitud una abertura que dé libre paso a la luz, y en esta caverna hombres encadenados desde la infancia, de suerte que no puedan mudar de lugar ni mover la cabeza a causa de las cadenas que les sujetan las piernas y el cuello, pudiendo solamente ver los objetos que tienen enfrente. Detrás de ellos, a cierta distancia y a cierta altura, supóngase un fuego cuyo resplandor los alumbra y un camino escarpado entre este fuego y los cautivos. Supón a lo largo de este camino un muro, semejante a los tabiques que los charlatanes ponen entre ellos y los espectadores, para ocultarles la combinación y los resortes secretos de las maravillas que hacen.
Figúrate personas que pasan a lo largo del muro llevando objetos de todas clases, figuras de hombres, de animales, de madera o piedra, de suerte que todo esto aparezca sobre el muro. Entre los portadores de todas estas cosas, unos se detienen a conversar y otros pasan sin decir nada.
- Se parecen, sin embargo, a nosotros punto por punto. Por lo pronto, ¿crees que pueden ver otra cosa de sí mismos y de los que están a su lado, que las sombras que van a producirse enfrente de ellos en el fondo de la caverna?
- ¿Ni cómo habían de poder ver más, si desde su nacimiento están obligados a tener la cabeza inmóvil?
- Y respecto de los objetos que pasan detrás de ellos, ¿pueden ver otra cosa que las sombras de los mismos?
- En fin, no creerían que pudiera existir otra realidad que estas mismas sombras.
- Mira ahora lo que naturalmente debe suceder a estos hombres, si se les libra de las cadenas y se les cura de su error. Que se desligue a uno de estos cautivos, que se le fuerce de repente a levantarse, a volver la cabeza, a marchar y mirar del lado de la luz; hará todas estas cosas con un esfuerzo increíble, la luz le ofenderá los ojos, y el alucinamiento que habrá de causarle le impedirá distinguir los objetos cuyas sombras veía antes. ¿Qué crees que respondería si se le dijese que hasta entonces sólo había visto fantasmas y que ahora tenía delante de su vista objetos más reales y más aproximados a la verdad? Si enseguida se le muestran las cosas a medida que se vayan presentando y a fuerza de preguntas se le obliga a decir lo que son, ¿no se le pondrá en el mayor conflicto y no está él mismo persuadido de que lo que veía antes era más real que lo que ahora se le muestra?
- Y si se le obligase a mirar el fuego, ¿no sentiría molestia en los ojos? ¿No volvería la vista para mirar a las sombras, en las que se fija sin esfuerzo? ¿No creería hallar en éstas más distinción y claridad que en todo lo que ahora se le muestra?
- Si después se le saca de la caverna y se le lleva por el sendero áspero y escarpado hasta encontrar la claridad del Sol, ¿qué suplicio sería para él verse arrastrado de esa manera? ¡Cómo se enfurecería! Y cuando llegara a la luz del Sol, deslumbrados sus ojos con tanta claridad, ¿podría ver alguno de estos numerosos objetos que llamamos seres reales?
- Al pronto no podría. Necesitaría indudablemente algún tiempo para acostumbrarse a ello. Lo que distinguiría más fácilmente sería, primero, sombras; después las imágenes de los hombres y demás objetos pintados sobre la superficie de las aguas; y por último, los objetos mismos. Luego dirigiría sus miradas al cielo, al cual podría mirar más fácilmente durante la noche, a la luz de la Luna y las estrellas, que en pleno día a la luz del Sol.
- Después de esto, comenzando a razonar, llegaría a la conclusión de que el Sol es el que crea las estaciones y los años, el que gobierna todo el mundo visible y el que es, en cierta manera, la causa de todo lo que veía en la caverna.
- Fija tu atención en lo que voy a decirte. Si este hombre volviera de nuevo a su prisión para ocupar su antiguo puesto en este tránsito repentino de la plena luz a la oscuridad, ¿no se encontraría como ciego?
- Y si cuando no distingue aún nada y antes de que sus ojos hayan recobrado su aptitud, lo que no podría suceder sin pasar mucho tiempo, tuviese precisión de discutir con los otros prisioneros sobre estas sombras, ¿no daría lugar a que éstos se rieran, diciendo que por haber salido de la caverna había perdido la vista; y no añadirían, además, que sería de parte de ellos una locura el querer abandonar el lugar en que estaban, y que si alguno intentara sacarlos de allí y llevarlos al exterior sería preciso cogerle y matarle?
- Y bien, ésta es precisamente la imagen de la condición humana. El antro subterráneo es este mundo visible; el fuego que le ilumina es la luz del Sol; este cautivo, que sube a la región superior y que la contempla, es el alma que se eleva hasta la esfera inteligible. En los últimos límites del mundo inteligible está la idea del bien, que se percibe con dificultad; pero una vez percibida no se puede menos de sacar la consecuencia de que es la causa primera de todo lo que hay de bello y de bueno en el Universo; que, en este mundo, visible es la que produce la luz y el astro de que ésta procede directamente; que en el mundo invisible engendra la verdad y la inteligencia; y en fin, que ha de tener los ojos fijos en esta idea el que quiera conducirse sabiamente tanto en la vida pública como en la privada.
- Un hombre sensato reflexionará que la vida puede turbarse de dos maneras y por dos causas opuestas: por el tránsito de la luz a la oscuridad y por el de la oscuridad a la luz; y aplicando los ojos del alma, lo que sucede a los del cuerpo, cuando vea a aquélla turbada y entorpecida para distinguir ciertos objetos, en vez de reír sin razón al verla en tal embarazo, examinará si éste procede de que el alma viene de un estado más luminoso, o si es que al pasar de la ignorancia a la luz se ve deslumbrada por el excesivo resplandor de ésta.

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"el yo es frágil, superficial y engañoso"
La verdad de esta frase solo podrá comprenderse observándose a si mismo. El conocimiento de si mismo es una ciencia práctica.
El yo está en acción en todas las relaciones
En primer lugar, la observación muestra que el yo está en acción en todas las relaciones. Luego uno comienza a comprender mas acerca de la naturaleza de ese yo. Los mas importantes interrogantes que se refieran al conocimiento de si mismo han de ser respondidos por uno mismo. Estas son las únicas respuestas efectivas.
El yo necesita ser constantemente estimulado.
La observación muestra que el yo necesita ser constantemente estimulado. Mucha gente es muy rápida para ofenderse, y se considera como "normal" el resentirse o rechazar observaciones u opiniones que sean descorteses. Muy pocos son los que se contentan con simplemente hacer lo que mejor puedan; la mayoría quiere ser reconocido. Si otros piensan que su trabajo no está bien hecho, se sienten heridos, reaccionan y hay mucha protesta.
Por otra parte, a menos que una persona esté muy en guardia, tiende a tomar como verdaderos todos los cumplidos que recibe, aun cuando pudiesen ser inmerecidos. Nos engullimos con satisfacción todos los elogios y creemos que esas apreciaciones deben ser sostenidas en todas partes, porque las gentes las necesitan como si fueran alimento.
Sin embargo, hay otro camino, que es el de trabajar sencillamente por amor al trabajo, gozosamente, porque uno está haciendo lo que quiere hacer. Entonces las apreciaciones ajenas carecerán de importancia. ? Para que querríamos apreciaciones? Ello implicaría que damos por sentado que el yo de cada cual necesita ser estimulado por el reconocimiento o la lisonja.
El yo carece de una fuerza básica
La susceptibilidad para sentirse herido y la gratificación derivada de las alabanzas muestran que el yo carece de una fuerza básica. Paradojicamente, este yo es tan débil que necesita ser constantemente apuntalado de un modo u otro, y sin embargo, es tan persistente y tenaz que uno no puede desprenderse de él, ni siquiera dejarlo de lado por un breve lapso.
Si el yo estuviese basado en la realidad, no necesitaría apuntalamiento alguno. Nada que sea verdadero necesita ser artificialmente sustentado por las opiniones y las ideas de otros, ni aun por los propios pensamientos. Lo que es verdadero es también independiente de toda condición.
El yo es la auto-imagen
Cada uno de nosotros, consciente o inconscientemente, se ha creado una imagen del yo que está siendo constantemente acrecentada, modificada y embellecida. La auto-imagen incluye ideas acerca de nuestra formación, cultura, capacidades, etc. Aun individuos que se dedican a llevar una vida religiosa o espiritual se atribuyen a si mismos diversas cualidades y meritos; se consideran virtuosos, muy buenos estudiantes, etc. Todo esto es construcción de la auto-imagen. Es esta auto-imagen la que comunica un sentido de identidad y separatividad.
El yo es una entidad de pensamiento
Hay diversos modos de erigir la entidad de pensamiento que es llamado el "yo" y que llega a ser real para la persona. Como lo señaló Krishnaji, es en la relación que el yo se muestra. Por lo tanto, es importante observar la naturaleza de las relaciones y asumir una responsabilidad total por nuestros pensamientos, sentimientos y actos. Cuando hay una relación es muy fácil decir que el otro es quien está en falta, pero quien hace esto no puede investigar la verdad.
El yo crece a través de las encarnaciones
Ponerle fin involucra a la vez deshacerlo poquito a poco en cualquier parte que se ponga de manifiesto en las relaciones, así como también cortarlo de raíz viendo claramente su falsedad.
Es posible llegar a ver dentro de uno mismo de ese modo intencional de tal manera que el yo se extinga. Esto significa no excusarlo diciendo que solo los santos pueden existir sin él, o declarando que el no-yoísmo es imposible para el hombre ordinario. Tan pronto como uno dice que no es posible, ya no es posible, porque uno no quiere hacerlo.
De modo que uno no debe dejar de observarse. Quien se mire y se vea claramente por dentro advertirá que todos los movimientos del yo: deseos de posición, apegos, lucha, son pensamiento. Todo es una suerte de ficción que creamos para nosotros mismos, y nada mas que eso. Esta forma de pensamiento que construimos y mantenemos viva viaja constantemente con nosotros cuando reencarnamos, acarreando con ella las antiguas tendencias. Si uno pudiera verlo todo en conjunto, la raíz de él, no solo sus manifestaciones a través de circunstancias particulares, entonces el yo cesaría de existir.
Por eso es que la posibilidad de un muy rápido viaje a la liberación, a una liberación inmediata, SADYO-MUKTI, ha sido mencionada desde antiguo. Sin embargo, esto no ocurre porque no queremos ver. Tratamos de eludirnos y excusarnos a nosotros mismos. Por el contrario, si trabajamos en aquellos dos sentidos mencionados: desarmar poquito a poco el yo, observando la falsedad de sus diversas manifestaciones, y también viendo y meditando profundamente hasta llegar a advertir su fragilidad, su superficialidad, que no es mas que una proyección de pensamiento, , entonces podría sobrevenir un gran cambio.
Damos por sentado que percibimos y conocemos lo que existe, como es la vida, pero viéndola a través de la nube del yo jamás conoceremos la verdad. En toda vida hay un aspecto sutil, una verdad. Lo hay en una piedra, en una flor, en nuestros congéneres humanos. En toda vida hay un sentido y un propósito, pero no los conocemos porque estamos mirando a través del yo. MAYA o ilusión se apodera de la mente porque está obsesionada y distorsionada por la imagen de pensamiento que ella ha construido.
De modo que es importante observarnos, tornarse hacia adentro, mirar y ver. ¿Hay realmente un yo? ¿Qué es? ¿Qué hay detrás del pensamiento separativo del “yo soy”? El “yo soy” contiene dentro el “yo soy esto”, “yo soy aquello” y numerosas imágenes y atributos. ¿Es todo eso real? ¿O es meramente imaginado? También es importante advertir que ver es acción en sí mismo. Aquí hay otra paradoja; cuando uno quiere actuar, extinguir el yo, modificarlo, encubrirlo o justificarlo, ni vemos ni actuamos. El deseo de “hacer algo” que se refiera al yo obscurece la percepción y nubla la comprensión. De modo que debe haber un “ver puro”, sin ningún movimiento de la mente, solo calma silenciosa.
El problema es tan fundamental, de hecho el uno y único problema ante el hombre, la una y única cadena a romper. Se dice que hay varias cadenas en el Sendero, pero cada una de ellas es, de hecho, solamente el yo.
 
Consideremos algunas definiciones de las palabras Ilusión y Espejismo, aplicadas con frecuencia indistintamente:

Ilusión es, principalmente, una cualidad mental, algo que caracteriza la actitud mental de las personas. La ilusión es culpable de la incomprensión de las ideas, de las formas mentales (pensamientos) y de las malas interpretaciones.
Espejismo es una cualidad de carácter astral o emocional. Implica todo aquello que tenga que ver con sentimientos de cualquier tipo.
Maya es, en pocas palabras, el resultado final de la combinación entre Ilusión y Espejismo.

Estas condiciones, que existen en cada persona, también existen a escala mundial, afectando a toda la humanidad. Es necesario hacer hincapié en el conocimiento y la liberación individuales, pues el conjunto está compuesto por individuos, y de la constante liberación del control ejercido por las ilusiones internas vendrá la clarificación eventual de la humanidad.
Los que poseen un tipo de mente fuerte están sujetos a la ilusión. Una forma mental tan poderosa que controla la actividad de la vida y lo que ésta produce; y que sintoniza al individuo con el conjunto de pensamientos iguales o parecidos, construidos por aquellos que se hallan dominados por una ilusión similar. En su peor aspecto esto produce insanía mental (locura) o idea fija, y en su aspecto menos peligroso y más normal, lleva al fanatismo. El fanático, créase o no, por lo general es un hombre que posee cierta idea poderosa, resultándole imposible integrarla al panorama mundial; no puede tomar el tipo de decisiones que ayudan a otros, ni encuentra tiempo ni lugar para expresar las realidades que se hallan a su alcance.
Cuando se trata de una persona algo más evolucionada, la ilusión mental está construida alrededor de una intuición definida, hecha concreta por la mente, llegando a ser aparentemente tan real que el hombre cree ver con toda claridad aquello que ha de realizar o dar al mundo, y dedica su tiempo y se esfuerza en forma fanática para que otros también lo vean. Así su vida se desliza en alas de la ilusión y no obtiene ningún beneficio. En raros casos, esta combinación de intuición y actividad mental produce el genio, en cualquier campo; entonces no hay ilusión sino un claro pensar.
Las personas de tipo mental común pero más débil, sucumben a la ilusión general y a la ilusión masiva. En el plano mental se manifiesta cierto tipo de distorsión distinto a otros. La facultad de discriminar (saber diferenciar una cosa de otra) ha producido líneas claramente definidas de demarcación, y en lugar de confusión tenemos un conglomerado de nítidas formas mentales (pensamientos), alrededor de las cuales se agrupan formas mentales menores creadas por aquellos que responden a esas otras formas o pensamientos mayores. Entonces se ven las similitudes existentes, constituyendo canales para ese poder atractivo magnético de las formas mentales más poderosas.
Antiguas teologías con vestiduras modernas, verdades presentadas a medias, el desordenado pensar de los distintos grupos mundiales y muchas otras cosas similares han producido, a través de las épocas, el mundo de ilusión y esos estados mentales que han aprisionado a la humanidad en pensamientos y conceptos erróneos.
Las personas emocionales responden con más facilidad a la ilusión o espejismo mundiales, y a los suyos propios heredados y autoinducidos. La mayor parte de las personas son puramente emotivas y tienen ocasionales chispazos de verdadera comprensión mental, y por lo general ni eso.

 El individuo algo avanzado es conciente del espejismo y ocasionalmente ve, en un destello, en qué dirección se halla para él la verdad. Igualmente suele ser víctima del espejismo: se disgusta consigo mismo; camina entre brumas sin ver las cosas como son; lo engañan las apariencias, olvidando lo que ocultan; lo envuelven las reacciones generadas por cada ser humano, y a través de todo esto observa un mundo distorsionado.
El espejismo es muy antiguo y ha surgido aún antes que la ilusión. El objetivo de toda persona debería ser el tratar de pensar con claridad, lo cual hará que pueda liberarse de la ilusión, proporcionándole esa estabilidad y equilibrio emocionales que impedirán la entrada a cualquier espejismo.
Maya es el resultado del espejismo y la ilusión. Cuando esto existe, el problema de la persona es uno de los mayores del mundo. La principal dificultad para la persona, tanto en este caso como en los otros, la constituye el hecho de que el campo de batalla de su vida (donde debe combatir estos condicionamientos) incluye todos los aspectos de su naturaleza, implicando al hombre íntegramente.

La ilusión se presenta por lo general en diferentes maneras:
Por errónea percepción de una idea. En este caso el individuo no puede distinguir entre una idea y un ideal, entre una idea y una forma mental, o entre un concepto intuitivo y un concepto mental. Esta es una de las maneras más comunes de producirse la ilusión. La atmósfera mental en que vivimos es de ilusión, siendo también la zona de contacto conciente en donde se encuentran las formas mentales de todo tipo. Por errónea interpretación. Esto ocurre cuando la idea es vista parcialmente distorsionada, quedando frecuentemente inutilizada; o cuando el hombre carece del mecanismo para la correcta comprensión.

Por incorrecta apropiación de las ideas. La falsa apropiación de una idea está basada en la tendencia de la personalidad a autoafirmarse. Esto hace que la persona se apropie de una idea, la formule, y por lo tanto le dé indebida importancia porque la considera suya. Comienza a construir su vida alrededor de su idea y considera sus metas y objetivos como muy importantes, esperando que otros la reconozcan como de su propiedad. Su vida, como personalidad, también se subordina a esto; la idea llega a ser su propósito de vida.

Por errónea orientación de las ideas. Esto se debe a que todavía la persona no ve el panorama tal como es. Su horizonte es limitado. Recibe una parte de alguna idea básica y la interpreta como correspondiendo a un campo de actividades que quizás no tiene ninguna relación dentro del mismo. Por lo tanto comienza a trabajar con la idea y a diseminarla en lugares donde es totalmente inútil; empieza a darle forma desde un ángulo completamente equivocado, de tal manera que su utilidad es nula. Esta es una de las formas de ilusión más comunes.

Por errónea integración de una idea. Cada persona tiene una vida diaria y actividades; puede ser el hogar, la escuela, el trabajo, donde sea. En algún momento capta una idea y trata de integrarla a su vida y actividades, poniendo parte de su esfuerzo en ello (a veces todo). El problema consiste en que no siempre la idea captada debe ser integrada, y la persona no ha sabido comprender esto. La excesiva actividad de su mente es probablemente responsable de esto. Por lo tanto se autoimpone un cierto tipo y ritmo de actividades que no son las que le corresponden y termina produciendo daños a su salud física y mental, derivando en que la persona no logre objetivos buenos o constructivos en ningún aspecto de su vida.

El polo opuesto de la ilusión es la intuición. La intuición es el reconocimiento de la realidad, que se hace posible cuando desaparecen el espejismo y la ilusión. Una reacción intuitiva a la verdad tendrá lugar cuando la persona haya logrado aquietar las tendencias de la mente a crear formas mentales. La intuición puede comenzar a hacer sentir su presencia cuando el espejismo o la ilusión no dominan al hombre.

Hay que comprender cuatro cosas cuando se habla de Espejismo.
Primero: Cada ser humano se encuentra en un circundante mundo de espejismo, resultado de su propio pasado, con su erróneo pensar, sus deseos, y la equivocada interpretación del propósito de la vida. La "vida de deseo", pasada y presente, de su familia, la cual se hace cada vez más poderosa a medida que transcurre el tiempo; la vida de deseo del grupo familiar se acentúa y destaca, constituyendo entonces tendencias y características psicológicas heredadas y manifestadas.

Hay distintas ideas equivocadas o espejismos que "esclavizan" a la humanidad impidiendo su normal evolución. A continuación se describen dos de ellos, quizás los más marcados.
El espejismo del materialismo es la causa de la presente angustia mundial, pues lo que llamamos "problemas económicos" no son más que el resultado de la aplicación de ideas equivocadas. En el transcurso de las épocas el materialismo ha despertado cada vez más el interés de la raza humana, hasta que hoy todo el mundo ha sido arrastrado al ritmo de los intereses monetarios.
El espejismo del sentimiento mantiene a la gente sumergida en una densa bruma de reacciones emocionales. El amor, para la mayoría de la gente, no es realmente amor sino una mezcla de deseo de amar y deseo de ser amado, más un deseo de realizar cualquier cosa para demostrar y evocar ese sentimiento y, en consecuencia, sentirse más cómodo en su propia vida interna. Este falso amor caracteriza a innumerables reacciones humanas, tales como las existentes entre un hombre y una mujer como entre padres e hijos. Ilusionados por un sentimiento hacia ellos y conociendo muy poco el amor del alma, que es libre en sí mismo y deja libres también a otros, deambulan en una densa bruma, hundiendo a menudo con ellos a quienes desean servir, esperando recibir afecto recíproco.

La profunda desconfianza respecto a las propias reacciones hacia la vida y las circunstancias es de valor cuando tales reacciones despiertan crítica, orgullo o separatividad. Estas características engendran la ilusión y el espejismo. Si una persona puede liberarse de estas tres características, está bien encaminado para abandonar y disipar toda ilusión y espejismo.
 
 

En los versos del "DHAMMAPADHA" Buddha declara:
        Muchas casas de vida
        Me has preparado. Siempre buscando al que construyó
        Estas prisiones de los sentidos, lleno de dolor;
        Triste fue mi insesante lucha,
        Pero ahora
        Oh tu, constructor de este tabernáculo, oh tu,
        Ahora te conozco.
 

         “Quebrada está tu casa, y el techo destruido;
 La ilusión la edificó.
 Por tanto, a salvo, marcha hacia la liberación.”

          DHAMMAPADHA, XI, 154
 
 

Conclusión

La ilusion parte de nuestra mente.
Cada ser humano crea, elige,  tiene  su relativa verdad. Los sabios de todas las epocas aciertan en el punto de que la verdad pura la podemos encontrar dentro nuestro.

Aunque todo pensamiento puede ser relativo, ilusorio o espejismo, en el camino del yoga uno se encuentra realmente con su interior, y a partir de ahí la mirada empieza a cambiar , la conciencia esta alerta, el discernimiento se vuelve mas objetivo.

? "Espejismo: un problema mundial" de Alice Bailey.
? Boletin publicado por la  Sociedad Teosófica en  1987.
? “Enseñanzas de Buda” (cap. IV “la impureza del alma”)
? “La Republica” de Platon.
 

 

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