Autora: Laura Castagno
e-mail: lauracastagnofaa@hotmail.com
Profesorado de Yoga - Yoga Kai 2008
“ Existen en tu interior yacimientos inexplorados de energía, y tú inconscientemente utilizas esa energía en todos tus actos, obteniendo ciertos resultados; tus logros serán mucho mayores, sin embargo, si aprendes a controlar y a emplear conscientemente dichos potenciales interiores”
Paramahansa Yogananda
QUÉ ES LA ENERGIA
La energía es la sustancia de origen y elemental que constituye absolutamente todo lo que existe en el universo. Se la puede estudiar desde las variadas formas que adopta. Se ve afectada por infinitas vibraciones en las cuales se nos manifiesta. Al hablar de variadas formas podemos pensar que se trata de diferentes energías, calidades y polaridades, pero en realidad la energía es una. Es el elemento que permite el movimiento, la permanencia y transmutación de todo aquello que existe.
Nombrada y dominada por antiquísimas civilizaciones, Prana para los hindúes, Ki para los japoneses y Chi para los chinos, etc., todos estos nombres, filosofías y creencias remiten a la misma sustancia básica que todo lo conforma, una fuerza de origen desconocido pero con un poder creador, sanador y armonizador que era empleado como un camino para restituir el bienestar del cuerpo, principalmente la salud, la alegría y en definitiva, el amor.
Todo lo que para nosotros tiene forma y cumple una función, que denominamos materia, no es otra cosa que la energía concentrada. Energía que es captada por nuestros sentidos y de donde surge una información que es procesada por nuestra mente y que por dicho proceso puede verse distorsionada por nuestras propias limitaciones.
Nuestro cuerpo físico, al igual que todo el universo, está compuesto por átomos y partículas, que se mueven a la velocidad de la luz.Dicha información viaja en dichas partículas y átomos (compuesto inseparable) hacia los diferentes campos de conciencia, o sea las diferentes manifestaciones de vida en todas sus formas.
Según sea la evolución de dichos campos variará la densidad en que es transportada la información, dependiendo del nivel de evolución de los planos de la conciencia así será la imagen que nuestra mente elabore del universo basado en nuestras creencias y conceptos. Entonces … ¿cuál será el verdadero color, textura y aroma de esa flor? Dependerá de quien la observe.En un estado de conciencia expandido cada objeto de percepción será un espejo de nosotros mismos.
La energía en movimiento se denomina vibración y al estar todo en movimiento nuestro cuerpo es vibratorio. Este cuerpo al que llamamos físico es un 99% vacío. El hecho que sea “vacío” es lo que permite que allí se encuentre la vibración, y son los estímulos que recibe permanentemente lo que le da esa cualidad.
Si decimos que todo es energía y que toda energía vibra, entonces las palabras, los pensamientos y las acciones que según surgen y se van modificando afectan nuestros “campos energéticos” .Los cuerpos energéticos se interconectan de modo que influyen unos con otros al punto de poder verse todos afectados.
Esa conexión se realiza por medio de los chackras (que a su vez se comunican por medio de los canales de energía), las hormonas, las células, el sistema nervioso y energético general.
Cada célula de éste sistema posee su propia vibración y el conjunto de todas genera una especie de sinfonía que mostrará en que estado se encuentra ese cuerpo en su totalidad. Cuando vibran al unísono le confieren armonía al cuerpo, si lo hacen desequilibradamente acabarán por enfermarlo.
Nuestra forma física está protegida por el cuerpo áurico, que es el primero que detecta los desequilibrios y la manera en que la enfermedad ingresa hasta llegar al cuerpo físico.
El proceso que llamamos enfermedad posee diferentes etapas que comienzan con el desequilibrio del cuerpo sutil o espiritual, mediante una mala conexión con la Fuente Universal que acabará por debilitar nuestra energía –que es la que nutre al cuerpo físico–.Si esta situación perdura en el tiempo el desequilibrio pasa al campo emocional percibiendo emociones negativas como rencor y odio.
Si estas emociones se transforman en pensamientos pueden tornarse obsesivos y repetitivos generando un estado de permanente atención enfocada en un solo pensamiento. Esta acción reiterada no hace otra cosa que debilitar aún más nuestro cuerpo mental, es en ese momento cuando la enfermedad se encuentra en condiciones de entrar y manifestarse en el cuerpo físico. En esta etapa, las células y los órganos, a través de los meridianos, comienzan a sintonizarse con este desequilibrio general haciendo su aparición los dolores recurrentes y también sufriremos accidentes (que creeremos casuales). Si estos mensajes no son tenidos en cuenta la enfermedad se alojará afectando al órgano más indefenso.Cada estado que hemos nombrado nos muestra el nivel de desequilibrio que sufrimos en nuestro cuerpo y cual es la “sintonía” que tenemos con nuestros campos sutiles.
En las últimas décadas, la ciencia y la física cuántica han hecho público que materia y energía son manifestaciones de lo mismo en diferentes densidades y que todo forma parte del mismo campo vibratorio electromagnético que llamamos universo.Somos energía en diferentes estados de manifestación, y en su mayoría, en estado líquido.
Aproximadamente el 70% de nuestro cuerpo es agua (la misma proporción de agua en el planeta) y el 85 % del cerebro y el sistema nervioso lo son también.
Así como el planeta posee un campo energético dentro del cual se desarrolla la vida y que llamamos biosfera, el cuerpo humano posee el suyo propio y se lo llama aura.
El campo áurico también incluye todas las creencias y pensamientos nuestros y heredados de generación tras generación que nos condicionan día a día.
Esto se dará en la medida en que se estimulan las sensaciones y emociones creando una frecuencia energética personal y única que denominamos resonancia.
Si nos predisponemos o mentalizamos en “sentirnos mal” la resonancia que emitiremos atraerá situaciones desagradables que a su vez atraerán más dolor, y así sucesivamente.
En pocas palabras, un círculo de negatividad que empeorará aún más nuestro estado energético, y aunque cada situación negativa parezca diferente al final se trata de la misma vibración que emitimos.
Cuando nuestra mente racional produce pensamientos negativos de todo lo que nos rodea, esos pensamientos se acumulan en nuestra mente, produciendo un exceso de energía, una carga emocional negativa que acaba por generar sufrimiento, ya sea en el ámbito físico y/o emocional.
Dicho exceso atrapado en el sistema cuerpo-mente produce un desequilibrio energético en todos los niveles llamado yin-yang.
YOGA Y ENERGíA
Yoga significa “unión”. Unión del individuo con el universo. Es la conjunción de mente-cuerpo y espíritu.
El yoga es un camino de autoconocimiento profundo, un sistema de vida que nos ayudará a mantener un equilibrio entre nuestro cuerpo físico y nuestro cuerpo sutil.
Los yoguis, al permanecer durante horas en estado contemplativo o de meditación, descubrieron esos torbellinos de energía, que llamaron chackras, esa energía circula por todo el cuerpo físico simbolizando un puente entre el cuerpo y el espíritu.Así percibieron que existe una realidad más sutil en todo nuestro organismo, nuestro cuerpo energético, integrado por 7 chackras principales y 72.000 nadis o canales de energía por donde circula el prana (energía vital). Los tres principales canales en nuestro cuerpo son tres: píngala –canal solar– que corresponde al sistema nervioso simpático, ida –canal lunar– sistema nervioso parasimpático y shushuma al sistema nervioso central.
En sánscrito, la palabra chackra quiere decir “rueda”. Son vórtices de energía que conectan el interior con el exterior, permitiendo así el libre fluir del prana (energía vital). Asimismo, vincula las glándulas, el sistema nervioso y el circulatorio, entre otros.Cada uno de los chackras se conecta con un nivel energético del “campo áurico” -aquello que recubre energéticamente al cuerpo- y éste a su vez, interactúa con el universo exterior, generándose así la conexión del macrocosmos (atmósfera, estrellas, planetas, galaxias) con el microcosmos (células, órganos, glándulas, sistemas).
Los chackras mayores son siete: Muladhara (ubicado en la base de la columna vertebral), Swadishtana (en el coxis), Manipura (a la altura del ombligo), Anahata (en el plexo solar), Vishudi (en la garganta), Ajña (en el entrecejo) y Sahasara (en la coronilla). Se encuentran distribuidos a lo largo de la línea media del cuerpo y cada uno de ellos, presenta un vórtice que forma un torbellino de energía.Cada uno de estos siete chackras esta conectado a un sentido físico, una función psicológica, una emoción, determinados órganos, una etapa en la vida, una glándula, un color, y por consiguiente, a un área del cuerpo.
Todos tenemos un cuerpo pránico o áurico integrado a nuestro cuerpo físico, esos canales son centros de acumulación, distribución y transformación de energía.Si estos canales de energía se encuentran libres de bloqueos, se conectan con el sistema nervioso, endocrino y por último con las células, alimentando energéticamente a todo el cuerpo físico.
Esto depende de una gran cantidad de variables: la actividad física, las emociones, los pensamientos, la alimentación, la digestion y la temperatura ambiente.Los cinco sentidos son puertas que nos conectan al sistema mente-cuerpo. Al elegir una recepción armoniosa y equilibrada daremos paso a la energía vital en todo el sistema.
Con la práctica de yoga (asanas, pranayamas, bandhas y mudras) no sólo adquirimos flexibilidad, tono muscular, coordinación, equilibrio y concentración sino que expandemos nuestra conciencia y ampliamos nuestra energía.
Cada asana proporciona un masaje suave a los órganos internos, a las glándulas endocrinas, a los músculos y al sistema nervioso y constituye un ejercicio preparatorio para la meditación por su efecto sedante sobre la mente .
Los pranayamas, técnicas de respiración, nos permiten que esa energía fluya y no quede estancada generando estados de enfermedad física o mental.Los bandhas son llaves o contracciones que nos permiten dirigir el prana hacia las diferentes partes del cuerpo y los mudras o técnicas gestuales que expresan un estado de conciencia aumentando el beneficio de las posturas, todo esto colabora con el proceso del libre fluir de la energía.
LA ENERGíA Y EL PENSAMIENTO
Nos encontramos en un universo cambiante y en contínuo movimiento. Cuando los pensamientos se tornan obsesivos y nos causan sufrimiento y temor, estos producen un estancamiento de energía y en caso de no prestarles la debida atención se manifestará sintomatológicamente en el campo físico. De allí la importancia de elegir nuestros pensamientos y modificarlos a su tiempo, produciendo un cambio capaz de centrarnos en las fases positivas.
Aceptar y reconocer la fluidez del pensamiento y el poder abrirnos, nos dan una mejor ubicación del lugar en el cual nos encontramos.
El pensamiento, es en un primer momento una onda, una vibración y se halla en el campo de lo in-manifiesto. Nosotros al llevarlo a la acción, nos transformamos en co-creadores de todo lo que existe.
Somos capaces de tener muchos pensamientos, pero está en nosotros ejercitar el criterio de selección y comprender que los más positivos son los que nos benefician, pensamientos de paz, amor, armonía y equilibrio.
Si nos damos cuenta de que el pensamiento es primero una onda de vibración, no sujeta a un espacio-tiempo como lo es la materia, podemos aceptar el poder que tiene su transformación, afirmando que es posible transformar todo lo que nos rodea.
Deseamos que todas las cosas y las personas en nuestra vida sean diferentes, pero en realidad sólo lo podemos alcanzar a través de nuestra transformación y modificando nuestro punto de vista.MEDITACION
La meditación es el arte de calmar la mente racional permitiéndonos conectar con nuestros más profundos archivos mentales que nos permitirán alcanzar la paz y la iluminación.
Mediante la práctica meditativa podemos silenciar nuestros pensamientos dando paso a la manifestación de nuestro verdadero YO, que es nuestro verdadero espíritu.
Todos somos parte de una misma Fuente Vital Universal y encarnamos en el mundo de la forma.
Mediante la meditación también ajustamos permanentemente todo nuestro campo mental, conectándolo con el espiritual y marcando una jerarquía entre el espíritu, la mente y el cuerpo. Así corregimos nuestros estados emocionales.
Eso no lo encontraremos afuera sino que, en realidad, ha estado, está y estará dentro de cada uno de nosotros.CONCLUSION
En el Universo en que vivimos todo es energía y el yoga nos ayuda a vibrar en un estado de equilibrio entre nuestro cuerpo, mente y espíritu.
Su práctica permite conectarnos interiormente y es así como lograremos la autorrealización del Ser.
Vivimos en un continuo intercambio de energías con todas y cada una de las cosas y personas que nos rodean, dependiendo de nuestra actitud y capacidad de selección con quienes nos relacionamos, así serán las energías que recibiremos y que seremos capaces de dar.
BIBLIOGRAFIA
- Energía, Mónica Simone y Jorge Bertuccio. Ed. Kier 2004.
- La memoria en las células, Luis Angel Díaz. Ed. Kier 2007.
- Enegía sin límites, Deepak Chopra. Ed. Vergara 2005.
- Chackras Kundalini, Hiroshi Motoyama. Ed. Edaf 2002.
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